Ahora que es tiempo de retos

tiempo de retos

Quieto o en movimiento

Ahora que se cierra el año, que todos reflexionamos sobre lo que hemos hecho, lo que hemos intentado, lo que se nos olvidó. Cómo ser más felices, cómo caminar hacia nuestros sueños. Y no me refiero a enfadarme menos, o a perder peso, o a dejar de fumar.

Sueños debemos tener todos; son un motor de ilusión, de superación, de crecimiento, o de cambio.

Si eres de los tranquilos, de los que no te planteas nada porque no tienes necesidad, o porque simplemente no necesita nuevos retos para sentirte vivo, enhorabuena. Vivirás más tranquilo, y a lo mejor hasta vivirás más.

Pero los que somos inquietos, retadores, apasionados, rebeldes, inconformistas… somos incorregibles y aceptamos con gusto nuestra arriesgada y cansina situación. Somos pura marca personal en movimiento.

Es la lucha de lo dinámico frente a lo estático. De la energía frente a la inacción.

Quién maneja tu barca

reto¿Eres de los que sueñas despierto o dormido? Lo digo porque no es lo mismo. Dormido tu mente viaja de forma surrealista, puede que hacia tus anhelos ocultos, o puede que hacia tus miedos, o puede que te esté orientando el subconsciente. No lo sabemos.

En todo caso, piensas, reflexionas, y te das cuenta que cada año es siempre lo mismo. Te acuerdas demasiado tarde, te dejas llevar por la inercia, cambias tus prioridades, y tu reto del año anterior quedó aparcado y olvidado.

O no has superado las primeras dificultades que aparecieron, no las tuviste presentes, no fuiste previsor, no hiciste un plan. O te creíste aquello de las cosas se cumplen sólo con desearlas.

Sea como sea posiblemente no te acuerdes, pero este año volverás a plantearte retos. Posiblemente.

El primero debe ser tomar conciencia si tu barca la manejan los vientos y las mareas, o la manejas tú. Si estás en manos de la casualidad, el azar, o la dependencia de terceros, o si por el contrario depende sólo de ti.

En el primer caso tu posibilidad de éxito o fracaso no es sólo tuya, y la frustración será mayor. Te arrepentirás de haber confiado en personas que no tenían el mismo sueño que tú, de que las circunstancias no te acompañaron. En el segundo escenario tú serás la vela y el timón, sólo tú el responsable, el que dosifica sus fuerzas, decide los cambios. Aprenderás de aciertos y errores, no buscarás responsables.

Qué quieres

Si sigues leyendo estas líneas será algo te pica dentro. Vamos bien, pero esto conlleva un compromiso, contigo mismo y con tu desafío. Así que ves dando forma a tu nuevo reto, que no sea un capricho, sino que verdaderamente puedo aportarte algo en lo profesional, lo personal o lo económico.

Analiza primero lo que te gusta, lo que sabes hacer, lo que te hace feliz, y evita depender de los demás en la medida de lo posible. Porque cuantas más dependencias externas haya, más complicado va a ser gestionarlo.

Es verdaderamente desalentador la sensación de fracaso por culpa de los demás. Pero esa culpa es también tuya en cierto modo por haber elegido las personas inadecuadas, porque nadie pone en las cosas la misma pasión que tú.

Refleja claramente qué quieres conseguir; tu objetivo. Que sea claro, definido, medible. Que te ilusione, o que sea una necesidad, o ambos. Pero sé realista; no sólo es lo que quiero conseguir, sino la capacidad que tengo o puede adquirir para conquistarlo.

Traza el rumbo

Traza un camino hacia él, debes verlo en tu imaginación, dibujarlo en un papel, escribirlo. Dale forma. Tu cuerpo y tu mente deben estar alineados, lo racional y lo emocional, las dos partes de tu cerebro deben estar compenetradas, en alianza.

Si no está aún tan claro espera, madura, sigue pensando. No te precipites.

Marca plazos, cada cierto tiempo revisa cómo va tu camino, si sigues pesando lo mismo, si te estás acercando. Qué has superado, cuánto te queda ¿sigue siendo viable?

Dalo todo por tu reto, pero dosifícate. Traza un Plan B, una posibilidad a medias, no te plantees un todo o nada. Clic para tuitear

No te mueras por un sueño

No te mueras por un sueño. Otros te dirán que sí, pero no lo hagas, o tienes una alta probabilidad de morir con él. Renuncia al falso positivismo, la realidad no es así. Las metas no se cumplen sólo con desearla; precisan de esfuerzo, mucho esfuerzo

Posiblemente no lo consigas, pero intenta aprender de lo vivido. No es fácil, porque el tiempo corre en nuestra contra, pero si mantienes el rumbo, aunque sea con ligeros ajustes durante el trayecto, aprenderás.

Si lo abandonas no habrás aprendido nada.

Debes gestionar la posibilidad de fracaso. Nadie te lo cuenta que puedes fracasar, nadie nos enseña eso, pero todos estarán para animarte, para ilusionarte, pero nadie estará contigo cuando caigas. Es la peor de las soledades.

Recuerda por un sueño se da todo, pero si no lo consigues nunca será tu última oportunidad. Sé realista, no dejes de soñar, pero cada noche pregúntate ¿Y qué he hecho hoy para acercarme a mi sueño? Clic para tuitear

Más sobre el Reto y la marca personal: EL Reto, estrategia personal para tiempos de incertidumbre

 

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