Destino: La Fama

Un destino sin paradas

La fama, el destino de una marca, grupo o cantante de música, el éxito, la admiración, el respeto, el reconocimiento. Está inscrito en el ADN del rockero, ya que lo contrario supone una rara, rarísima excepción. La fama es parte del rock como la victoria de los militares o el escaño de los políticos.

Pero la fama tradicional del rock and roll es una fama veloz, vertiginosa y, en cierto modo, suicida. No busca la longevidad sino la inmortalidad aún a coste del maltrato en vida: el exceso constituye todo un desafío.

Vive rápido muere joven y tendrás un bonito cadáver. La sentencia, atribuida erróneamente a James Dean, es uno de las bienaventuranzas del mundo del rock. La frase fue adoptada por toda una generación y aparece en el diálogo de la película “Llamad a cualquier puerta” (Knock on Any Door) de Nicholas Ray y protagonizada por Humphrey Bogart.

Queremos el mundo y lo queremos ahora es uno de los muchos legados de Jim Morrison, exponente sin duda de todos los excesos que podamos narrar. El también llamado Rey Lagarto cantó esta frase entre los versos de su canción de 1967 “We want the world and we want it now!” y estaba afirmando la frenética carrera por la autodestrucción, su propia carrera.

No future! exclamaban en los 70 los punks y sus herederos culturales a partir de un estribillo de la canción God Save the Queen de los renombrados Sex Pistols. Una obsesión en la línea de la vida al límite pues nada hay que guardar, nada hay que cuidar.

No hay un proyecto sin objetivos

No hay un proyecto sin objetivos, y no hay un proyecto sin una estrategia. En el mundo del rock hay un primer objetivo innegable, como hemos visto anteriormente: el éxito y la fama.

Sin embargo una vez conseguido éste puede ser fugaz, porque el rock encumbra a sus héroes pero es capaz de olvidarlos con una crueldad acorde.

whoEl mercado no perdona, y los cambios se adaptan a los tiempos, las modas y a los momentos. Nadie llorará por un grupo olvidado, por ese éxito imposible de digerir y gestionar, o por ese disco que no ha estado a la altura de las expectativas.

Para mantenerse en la cresta de la ola, cada grupo o artista, aconsejado o por su manager o por su compañía discográfica, busca la mejor forma de mantener el preciado sabor de la fama.

No hay una fórmula mágica: mientras unos han mantenido casi intacto estilo y actitud con excelentes resultados durante años, otros han caído con similar estrategia.

Hay terceros en cambio que han arriesgado, variando estilos, siendo vanguardia musical y estética con el respeto de la critica y los fans mientras otros han sido pasto del reproche o el olvido.

Morir antes de envejecer

Espero morir antes de envejecer, cantaban los Who en su incendiaria declaración de intenciones del 65 en su single debut My Generation. Hoy los Who siguen cantando a su generación, con cerca de setenta años que tienen Roger Daltrey y Pete Townsend: han llegado a viejos, no será que se hayan cuidado demasiado, aunque al menos han llegado como leyendas vivas del rock. Por el camino se quedaron Keith Moon y John Entwistle, haciendo honor a su compromiso con la muerte.

La fama, el destino por el cual tantas marcas y tantas personas lo han dado todo… y algunos no consiguieron nada.

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