El Hombre Invisible (reflexiones sobre marca personal)

Érase una vez una buena persona. Preocupada por los demás, comprometida con su trabajo, con los valores de su empresa, hasta con sus resultados.

Trabajaba sin descanso, hacía horas extras, a veces aunque no se lo pidieran. Llegaba a casa cansado, preocupado por los problemas de los demás, que incluso en ocasiones le hacían parecer ausente ante su mujer.

Sus hijos estaban orgullosos de él. Ante ellos era un ejemplo. Un padre que estaba sacrificando su vida personal, su familia, por su trabajo, por su empresa.

En ocasiones la madre se los llevaba al cine, porque él se había llevado trabajo a casa. Sufrían por él, pero pensaban que debía ser una persona muy importante.

Un día la compañía decidió hacer un ajuste de plantilla. El no entendía muy bien cuál era el motivo. Más adelante sabría que su empresa estaba en una delicada situación por la falta de ventas. El estaba preocupado por sus compañeros, y por sus jefes. Sufría por todos y cada uno de ellos.

Seguía llevando trabajo a su casa, aunque no se lo pidieran, y además, sabiendo que la empresa estaba en dificultades, hacía cada vez más horas. Y cada vez estaba menos con su familia.

Una tarde, al final de la jornada, le llamó su jefe al despacho. Señor Gómez, recoja sus cosas, su trabajo en esta empresa ha terminado. Lo siento.

Una bocanada de tristeza inundó sus pulmones, una sensación de derrota paralizó su corazón. Sintió una mezcla de derrota y descanso.

Recogió sus cosas, y se marchó. Nadie se despidió de él, nadie le trasmitió esperanza, nadie sufrió con él. Nadie sabía quién era, ni qué hacía. Nadie le conocía.

Su tren hizo la última parada. Esa parada a la que nadie quiere llegar. El fin de trayecto. Una parada en medio de la nada, sin billete de vuelta.

Ya nadie nunca más le vió. En la fábriva donde trabajaba nadie se enteró, tampoco nadie supo de su marcha. Su familia le echó de menos por un tiempo. Fue y vivió como un hombre invisible, del que no queda ni el recuerdo.

Una pena, el señor Gómez era una buena persona. No se si desapareció, porque tampoco sabré si estuvo. Fue un hombre invisible… o tal vez ni eso fue.

8 Comentarios

  1. Álvaro Valladares 11 octubre, 2010 at 5:14 pm #

    Es el hombre que nunca estuvo allí, el empleado invisible. La triste historia de muchos trabajadores.
    La existencia de estas personas, abnegadas por la empresa pero que ni son mínimamente reconocidas ¿es responsabilidad del trabajador o de los empresarios? Personalmente creo que a medias. Es evidente que el trabajador tiene cierta responsabilidad por su manera de hacer las cosas pero los líderes de las empresas ¿no deberían ser capaces de descubrir esos diamantes ocultos?

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    • Pablo Adán 11 octubre, 2010 at 6:15 pm #

      Alvaro, muchas gracias por tus comentarios.
      No se bien de quién puede ser la responsabilidad, lo que sí deja claro son dos cosas; la necesidad de hacernos visibles, y la falta de humanidad.

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  2. toni serra 12 octubre, 2010 at 1:28 pm #

    Pablo , en la vida no solo hay que ser bueno sino que hay que aparentarlo, y dejar constancia de nuestros actos, las personas tenemos tendencia a olvidar lo bueno con facilidad, solo falta que ademas nadie se entere y mas en una empresa.Lo malo no lo olvida nadie Esta es mi humilde opinion.

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    • Pablo Adán 12 octubre, 2010 at 3:10 pm #

      Toni, así es. Pienso como tú. Lamentablemente el mundo va tan deprisa que el juicio de lo positivo, si lo hay, se basa en el presente. El negativo parece que a veces se lleva tatuado a fuego. Un abrazo

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  3. Ana González 13 octubre, 2010 at 2:57 pm #

    Lo malo de todo esto es que hay mucho “personaje” que es visible a costa del trabajo otros. La responsabilidad es de quien hace el trabajo que es el que tiene que buscar al forma de hacerse visible aunque nadie dice que esto sea fácil.

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  4. AlfonsoFR 25 febrero, 2011 at 2:28 pm #

    Seguramente que este hombre ahorró un dinerito con el que vivir mientras se recuperaban las ventas…

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    • Pablo Adán 25 febrero, 2011 at 4:45 pm #

      De él nunca más se upo, las ventas no se recuperaron.

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