El Poder de las Relaciones (y 3): Inspirar y ser Interesante

Inspirar y ser interesante. Habréis leído hasta la saciedad referencias diversas hacia el aprendizaje y el manejo de las cualidades para ser un buen orador: las 10 claves…, los 8 fundamentos…, las 12 habilidades… todas ellas buenas y válidas, por supuesto (en breve publicaré, como no podía ser de otra manera mi visión sobre las mismas fruto de la práctica y la experiencia), pero a veces demasiado técnicas y ancladas en una perspectiva excesivamente retórica y teórica.

Pero en este momento, en esta tercera y última parte de El Poder de las Relaciones, y para variar, iremos un poco más allá de referencias en esa línea y nos centraremos en aquellas que, siendo pocas pero eficaces, convertirán una buena comunicación en una excelente relación. 5 argumentos pongo a vuestra reflexión:

1. Responsabilízate de tu auditorio. Da igual que estés ante una persona o doscientas, en plena calle en un semáforo, o en el púlpito de la Facultad de Derecho; tienes una responsabilidad. Más que una, muchas; una por cada oyente.

Debes tomar conciencia clara de la situación. Te están escuchando , quieren aprender de ti, de tu experiencia. Quieren establecer contigo un vínculo. Quieren oírte, escucharte, verte de cerca, conocerte. Tienes una buena cantidad de responsabilidades, ellos y ellas. No les puedes fallar.

2. Comunica tu mensaje desde la perspectiva de los demás. Si te escuchan pero no te entienden hemos perdido el tiempo.

Saber adaptar el contenido a la necesidad de aprender y escuchar de los que están allí. Y hasta Allí acuden no a escucharte, sino a aprender de ti. En la medida en que seas capaza de adaptar forma y contenido del mensaje a su perspectiva, conseguirás el éxito, establecer la relación. Un acto de comunicación empieza y acaba. Una relación no se termina nunca.

3. Capta la atención de las personas desde el comienzo. Ya hemos mencionado la importancia del comienzo, más en la forma que en el contenido.

Una vez superada la parte formal, estética y paralingüística, Recursos habituales son, entre otras, algún comentario de actualidad o del entorno (por favor, que no sea del tiempo que hace), una presentación más o menos original (las hay de premio), etc. Pero fundamentalmente esta parte tiene un objetivo fundamental: relajar a la audiencia, relajarte tú y ante todo generar expectativa. ¿Recuerdas la importancia de los 30 segundos?

4. Infunde energía al auditorio, actívalos, manténlos alerta. Es un recurso que no está al alcance de todos.

He visto auténticos maestros en estas lides, y he visto patinazos históricos. Es una gran cualidad que no todos son capaces de poner en marcha; hacer preguntas, hacerles mover, dinamizarlos al máximo. No vendrá mal un buen repertorio de dinámicas de grupo, testadas y probadas en situaciones similares, aunque puedes adaptarlas a tu propio estilo y a tu forma de exponer.

5. Dilo de manera que quede grabado. Hay momentos especiales que se quedan grabados en nuestra retina. Frases, datos, mensajes escuetos pero rotundos. Son aquellos que hay logrado cautivarnos y permanecen en el recuerdo imborrable.

Fueron creados, a veces de manera inconsciente y otras de forma premeditada porque supieron crear la relación perfecta entre lo que se dijo y lo que necesitabas escuchar.

Para poner en práctica este recurso puedes recurrir a formas originales, al humor, a datos sorprendentes, a imágenes de gran carga visual,… El cine, y por supuesto el teatro, son una gran fuente de inspiración y ejemplo.

Una buena historia, una buena experiencia. Todos tenemos algo interesante que contar.

Comunicar, relacionarse… e inspirar. Tercera de las grandes revelaciones para el buen comunicador.

La inspiración hacia los demás es un conjunto de causas forjadas a partir  de aquello que saben, lo que ven y lo que sienten.

Las personas con las que te estás comunicando necesitan saber que las comprendes y que te centras en ellas.

También necesitan percibir que estás convencido de lo que cuentas, que eres generador de tu propia credibilidad, y que lo que a ellos les llega es un indicio de tu personalidad. Que eres tal y como te muestras ante ellos.

Y por supuesto, las personas necesitan sentir tu pasión por el tema que expones, por el contenido de tu mensaje, y por ellos como son. Necesitan apreciar tu confianza en ti mismo y en ellos, y tu gratitud hacia ellos.

Al fin y al cabo, sin ellos no habría comunicación, ni relación.

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