Liderazgo en tres dimensiones: Primarias PSOE

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Enfrentar a 3 estilos de liderazgo en un proyecto consolidado, es algo inusual.

El liderazgo político debe tener tres ejes de acción pública en cuanto a grupos sociales: los afiliados, la sociedad (posibles votantes) y los conectores sociales, llámese líderes de opinión y medios de comunicación.

En ellos tres es necesario un equilibrio que mantenga unido el partido y sus valores por un lado, y la propuesta de futuro por otro. Es la línea de conexión partido – sociedad, y sin ella los partidos políticos perderían su sentido y su visión: aspirar a gobernar.

Y para ello necesitas un equilibrio de las 3 dimensiones del liderazgo político: confianza del poder, confianza de las bases, confianza de la sociedad.

Si la base de una democracia se sustenta sobre los principios de libertad y participación, las primarias para elegir dirigentes se antoja como una prioridad incondicional en los partidos; lo contrario debería carecer de sentido. Pero lo cierto es que los acontecimientos recientes del PSOE (o que se lo cuenten a Errejón) cuestionan lo adecuado de este proceso, o al menos la desastrosa forma de llevarlo a cabo.

Pero en las primarias del PSOE alguien se ha equivocado.

Primarias Psoe: 3 estilos de liderazgo en liza

Más allá de cómo empezó todo y del caótico lío de aquella noche triste en Ferraz, el partido pone en liza ante sus afiliados tres estilos de liderazgo muy diferenciados:

  • Liderazgo de base. Un Pedro Sánchez arropado por la base y destituido por el poder tradicional del partido emerge con un relato de representatividad y coherencia, contra el poder que todo lo controla despaldas a la militancia. Pedro ha llevado a los peores resultados electorales al partido, pero eso parece no importar a los socialistas afiliados. Su marca personal es la resistencia, la coherencia y la fe en sí mismo. Su punto fuerte la capacidad de influencia y movilización, su punto débil sus decisiones incongruentes.
  • Liderazgo delegado. Los poderes de la organización le dan su apoyo, lo que crea dudas internas. Susana Díaz da por hecho su victoria, aunque nunca ha sido elegida por las bases, sino nombrada como sucesora por el anterior dirigente. Susana gobierna la comunidad con dos récords nacionales: número de imputados por corrupción y nivel de desempleo. Salvo Andalucía, esta designación impuesta no ha sido bien digerida. Su marca personal es la de una lideresa reforzada, su punto fuerte el poder que ostenta en su comunidad, su punto débil son los datos sociales andaluces.
  • Liderazgo ejecutivo. Si el partido hubiera tenido que votar a su ministro de sanidad o interior, posiblemente habría sido Patxi López, pero de ahí a llevar un espíritu competitivo en un proceso electoral tenso, hay demasiada distancia. Ha sido el menos criticado, porque es un hombre serio y de estado que a nadie le hubiera molestado que saliera elegido. 10% de votos. Su marca personal es la seriedad y el sentido de estado, su punto fuerte su prestigio político y social, su punto débil la falta de capacidad competitiva.

liderazgo

Con esto nos vemos con 3 estilos, donde cada uno de ellos se centra en una dimensión, obviando las otras dos. Así es imposible.

Pedro Sánchez ya tiene convencidas a las bases, debe convencer a sus poderes fácticos o rodearse de nuevos, y debe tomar decisiones adecuadas para tomar la iniciativa del liderazgo social. Pero esto sólo se consigue con una propuesta política coherente y convincente, y con decisiones adecuadas, algo que no ha sido precisamente su mejor bagaje en los últimos años.

El reto del nuevo líder debe ser cubrir las otras dos dimensiones, o el sabor de la victoria será amargo más bien pronto que tarde.

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