¿Para qué ser altamente efectivo? Lo siento, Covey.

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El buenismo y el liderazgo

El buenismo en la actitud personal y del liderazgo es algo que vende. Representa un ideal, una figura aspiracional, una meta. La motivación personal cotiza al alza, la esperanza es un producto rentable. Véase Covey.

No sé ni estoy convencido de si las personas son buenas por naturaleza, o justo lo contrario. Si alguien me ayuda a poner un poco de luz sobre mi duda se lo agradecería.

Pero sean buenas o no por instinto natural, lo que sí está claro es que al menos la mayoría hace un esfuerzo por serlo. Lo que ahora me pregunto es si se trata entonces de una necesidad de ser bueno, porque nos ayuda a ser mejores, a progresar, o por ese instinto natural de hacer el bien a los demás, que de muchas personas me cuenta creer.

Me pregunto también por eso, y realmente me preocupa, si ese afán disminuye proporcionalmente a medida que aumenta el poder y la autoridad de esa persona. Porque entonces las personas tienen menos necesidad de ser altamente efectivos, porque son más inmunes a las críticas, porque aquí manda él.

Los hábitos de la gente altamente efectiva

Stephen Covey es, por lo sintético y esquemático de sus planteamientos, un referente clásico. Sus más de 25 millones de libros vendidos de “Los siete hábitos de la gente altamente efectiva”. Los hay que lo definen como un libro de desarrollo personal, otros de estilo profesional, y otros que es un referente del nuevo liderazgo. Pueden ser las tres cosas.

En los estudios sobre el liderazgo y la actitud del jefe en el mundo real que voy recopilando y que muy pronto verán la luz en el libro “SOS tengo un Jefe Tóxico” me alejo radicalmente de algunos amantes de Covey. De los que lo leen por la noche, después sueñan con ser así, y por la mañana vuelta al papel de rey de la jungla.

Ya sé que no son todos, pero de los buenos hablan los demás. Mi interés se centra en esta etapa en encontrar justificaciones a las actitudes negativas del jefe, las que le convierten en un jefe tóxico. Y estoy buceando en esas profundidades.

Covey y el jefe tóxico

Analizo los principios de Covey, y me introduzco en la mente del jefe tóxico y su reflexión diaria ¿Para qué se altamente efectivo? Eso es para débiles, la presión del día a día no permiten esas licencias. Es la autojustificación: “no me queda otro remedio, ya veremos más adelante”. Tú intentas ser mejor cada día, y cada día ves que en tu trabajo no sirve de nada.

Covey nos detalla las actitudes que debe desarrollar el líder que camina hacia la excelencia. El jefe tóxico las proceso y las interioriza según sus propios principios, más o menos como sigue:

  1. La proactividad nos hace humanos, pero la productividad llevada a su extremo consigue todo lo contrario. La presión que se centra en la productividad, olvidando otros ámbitos de la gestión, como la personas, sus necesidades, motivaciones y expectativas, provoca el efecto contrario al deshumanizar las relaciones laborales, y entre el líder y los subordinados.
  2. Tener un fin en la mente, mantener una visión, el sentido de nuestra vida y de lo que hacemos, pero si ese fin es obsesivo transforma la existencia en una esclavitud.
  3. Priorizar, planificar, dedicar tiempo a las actividades importantes y que dan sentido a la visión. Pero que sea de forma colectiva, porque los demás no pueden estar sometidos a su carrera hacia nunca jamás.
  4. Pensar en ganar-ganar, y eso hace referencia no sólo al cliente o al proveedor, sino a su gente, con la que comparte o debería compartir recursos, acciones y objetivos. Hay algo de egocentrismo en su actitud.
  5. Entender primero y ser entendido después. La mentalidad infantil de su sentimiento de incomprensión provoca una pérdida de empatía y deriva en la incomunicación.
  6. Sinergizar, generar valor con el trabajo en equipo, pero supone demasiado esfuerzo físico y mental si piensa que su gente no sirve, no es válida o no le merece, no podrá obtener nada bueno de ellos. Mejor dividir.
  7. Afilar la sierra, para y pensar. Es algo necesario para mantener paz física y mental, pero nunca lo hará un jefe como el que estamos analizando. Pero si el jefe no para, medita escucha y analiza, seguiremos navegando rumbo a la incertidumbre.

¿Es consciente el Jefe Tóxico de que es lo más alejado a la productividad y los estándares de eficacia personal y colectiva en cualquier organización?

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