Marketing Personal para tiempos de cambio

Parafraseando al libro del personaje Michael Gates, y que en breve será llevado a la pantalla por Tom Hanks (vaya marketing el de la compañía cafetera) me gustaría reflexionar sobre el para qué del personal branding, y sobre todo el cuándo.

Dicen que una crisis es un cambio, que no es el final de nada. Siento contradecir esta afirmación de manera radical, porque para decenas de miles de personas (¿o más?) esta situación ha traído unos conflictos laborales y personales que ni en las peores pesadillas se podían prever.

De repente el entorno sobre el que se sustentaba nuestro bienestar se diluía como la arena entre los dedos. De la noche a la mañana 20 años de experiencia no eran nada. Y los ahorros domésticos se van minando. La estabilidad de la familia corre peligro, miras a los niños y te aguantas las lágrimas. Aparece el fantasma que nadie quiere tener: la incertidumbre, quizás el peor de todos.

Un fantasma que provoca un cáncer mental: la sensación de fracaso, lo que a su vez nos lleva a un callejón de difícil salida, la depresión.

¡Quién no se ve reflejado aquí, o quién no conoce alguna víctima con estos síntomas! Pues bien, aparte de lexatin y psiquiatra, hay una receta que puede funcionar: no se vende en farmacias y se llama marketing personal.

Con ello podemos recuperar la confianza en nosotros mismos mediante un sencillo proceso de autoconocimiento.

Cambiará tu visión de la crisis y reconvertirá el concepto en Cambio.  Cambio que debes empezar… cuanto antes

Así pues, no es un mal comienzo tener claro el “para qué”

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