Relaxing cup: En España somos así.

“Relaxing cup of café con leche” fue trending topic en Twitter a los pocos minutos de ser pronunciado, existen cientos de versiones en Youtube y miles de entradas en Google y otras redes al respecto. Seguro que hay más retweets y comentarios en la calle que personas hayan visto íntegro el evento o, como poco, el discurso íntegro. Y es que en España somos así.

Este hecho tiene varias lecturas:

  1. La tremenda capacidad de ironía española.
  2. El impacto bromático de las redes sociales.
  3. La cultura española de quedarnos con lo más superficial.

No es malo en sí mismo, pero yo creo que tenemos que ir más allá y analizar desde la perspectiva de la comunicación lo que ha ocurrido. En mi opinión, tal y como empezaba mi intervención en el programa A VIVIR  de la Cadena SER durante la presentación del libro Cómo Ser una Persona Influyente, lo primero es desdramatizar.

El análisis del acento inglés de un español es ridículamente percibido por los españoles: el acento mexicano de Aznar, la incapacidad expresiva de Zapatero o la excesiva sobriedad de Rajoy. Pero pensemos ¿cómo se percibe en el resto del mundo?: sólo como un intento de hablar bien.

Ana Botella no leía, pero podía haber utilizado un traductor y no lo hizo. Por esfuerzo, pero sin medir el impacto. ¿La consecuencia?: estar demasiado centrada en el mensaje, en no perder el hilo y la memoria hacía que su expresividad gestual estuviera muy mermada. Al menos no leía como suele hacer Rajoy, que ya es.

Ana-Botella relaxing cup pablo adanPero ¿por qué ese “relaxing cup of café con leche”? Su autor confeso es Terrence Burns, un experto en comunicación y marketing que había gestionado otras candidaturas con la que obtuvo éxito como Vancouver, Sochi y Pyonyang, estos tres últimos Juegos de Invierno. Es decir, un especialista en estos eventos.

Sin embargo, como español, tres cosas me preocupan de las afirmaciones de Terrence Burns antes y después del evento:

  1. Antes: “Tienes que llegar a emocionar. El mensaje tiene que ser único por parte de todos porque con esa unidad se transmite fuerza”. Y digo yo ¿emocionó?: No, pero sí lo intentó.
  2. Antes: “Los candidatos suelen centrarse demasiado en sí mismos y tienden a caer en el cliché, ya que tratan de ayudar a su país o su ciudad» ¿Y no es eso precisamente lo que nos ocurrió?
  3. Después: “Ensayamos durante una semana en Madrid y durante casi dos en Buenos Aires”. ¿De verdad tanto para esa puesta en escena?
  4. Después: “Ana Botella es una buena alumna, hace todo lo que se le dice” ¿En serio? ¿Y dónde está la naturalidad y la iniciativa?

El “relaxing cup of café con leche” era un concepto fácil y simple. Recurrir al tópico (los que han salido de España sabrán lo que es pedir fuera un café con leche) no es en absoluto un mal recurso. España sigue mundialmente con el tópico de las sevillanas, los toreros y la paella; así se nos reconoce e identifica. Pero a la vista de los resultados quizás el tópico no era el mejor recurso para ese momento.

Creo que Ana Botella debió dedicar todos sus esfuerzos a trabajar con sus asesores una puesta en escena natural, transparente e ilusionante.

Si analizamos entre aspectos positivos y negativos sus cualidades como comunicadora durante la intervención, me atrevo a opinar:

Aspectos negativos:

  • Gestos preparados. Demasiado pendiente de no perder el hilo del mensaje
  • Mirada preparada y forzada.
  • Expresar lo que se siente en un idioma que no es el tuyo es muy complicado, por mucho que lo domines.
  • Desequilibrio entre entonación, ritmo y volumen de la voz.
  • Dudas y muletillas “Eeeeh…” en las respuestas de la rueda de prensa posterior.

Aspectos positivos:

  • No leía, que ya es mucho para un político que no habla en su idioma.
  • Aprendido de memoria, sin aparentes errores.
  • Resultaba creíble porque estaba claro que amaba su ciudad.
  • Buen humor mostrado tras la tempestad. “Yo sé muy bien cómo es el sentido del humor en este país y yo me río también muchas veces de mí misma”.

Decía al principio de este artículo que debíamos desdramatizar. No se gana ni se pierde por el acento, por el tópico, o por el gesto. Se gana por un proyecto ilusionante y creíble, y la situación económica de España no está ni para una cosa ni para la otra. Ciertamente el fondo del mensaje de la candidatura era la austeridad, y eso nos eliminó.

El problema de comunicación de Ana Botella lo superará. El problema de la ciudad con la inversión en infraestructuras será un coste demasiado alto a pagar.

En España somos así, y así nos va.

3 Comentarios

  1. davidgilmarketing 14 Septiembre, 2013 at 3:05 pm #

    No sé puede permitir que personajes como Ana Botella acudan a un evento internacional para deteriorar todavía más la marca España con una intervención bochornosa. Pero como muy bien dices, España es así!

    Te dejo mi opinión a cerca del relaxing que escribí hace unos días en mi blog!
    http://www.davidgilmarketing.com

    Un saludo

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  2. nievesllorens 15 Septiembre, 2013 at 12:46 am #

    Muy buen análisis, Pablo.
    En España tenemos un sentido del ridículo exacerbado que ha supuesto una dificultad autóctona para lanzarnos a practicar y aprender otros idiomas. Un griego, un rumano o un japones se lanza con el español, el inglés o el ruso sin miramientos, pronuncia mal pero se hace entender que es lo que importa y “aprende”. Sus interlocutores valoran su esfuerzo y sus compatriotas no se ríen y respetan su valentía. Pero en España no se perdona la osadía, se castiga la iniciativa. España es así! y así nos va, con los idiomas, ¡ay!.

    Respecto al “palo” para la candidatura Madrid, quizás obedece a que París se presentará para 2024 y obviamente hay que cambiar de continente ya que los Juegos son mundiales: Europa 2012, América 2016, Asia 2020 y Europa de nuevo en 2024. Y París es París “pour tout le monde”.

    Estratégicamente no era el año para Madrid, por mucho Terrence Burns que prepare la comunicación de la candidatura, que su mérito ha tenido. Cuando no toca, no toca. El fracaso es de la visión estratégica de la candidatura y no de los aspectos comunicacionales, después de todo irrelevantes. No nos quedemos con la anécdota desde la soberbia tan española, porque volveremos a equivocarnos y nos seguirá costando caro.
    ¡Madrid 2036!,ó 2040! que es más redondito.

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    • Pablo Adán 15 Septiembre, 2013 at 9:18 am #

      Gracias por tu aportación Nieves. Coincido perfectamente en la parte idiomática. Y en la estratégica, es que confiar en España se hace muy duro para el mundo

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