La voz, recurso clave para comunicadores y formadores

voz y formacion

La voz… Ciertamente da gusto escuchar a grandes oradores cuya voz es capaz de conquistarnos, convencernos, seducirnos. Voces limpias, claras, agradables.

La voz es un recurso para comunicadores y formadores, para reforzar tu mensaje, tu estilo y tu personalidad; saber educarla, procurar su control y explotar al máximo sus cualidades multiplicará las posibilidades de éxito durante una exposición o una negociación.

Los componentes paralingüísticos

locutorProfundizamos sobre ella, y denominamos componentes paralingüísticos a aquellos recursos y señales de carácter no verbal, que contextualizan, definen y apoyan información propiamente lingüística o verbal. En definitiva son cualidades sonoras que añaden significado a las palabras.

Los principales ingredientes para que tu voz sea segura, agradable y convincente son:

  • Volumen. Un volumen alto de voz relativamente alto indica seguridad y dominio de la materia, pero sin un cambio de volumen sutil entre unas partes y otras del mensaje transmitiremos monotonía y aburrimiento. Ten cuidado en cómo llega el volumen a tus oyentes, ya que a veces perdemos el sentido del mismo si hablamos a través de un micrófono. Puedes hacer cambios de volumen para enfatizar algunos puntos tanto en alto (buscando despertar a la audiencia o reclamando su atención en un punto en especial) o bajos (buscando la reflexión).
  • Entonación. Uno de los secretos de la voz es el dominio de la entonación, y su empleo para transmitir emociones y sentimientos. Modula el mensaje para evitar su monotonía, transmitiendo al oyente estados de ánimo como la tristeza, la euforia, la reflexión o la propia seguridad ante una afirmación, tiene efectos positivos sobre audiencia y mensaje. La entonación es un arma interesantísima para transmitir de forma amable e interesante.
  • Pausas y silencios. El uso correcto de las pausas es uno de los grandes recursos para la construcción de un mensaje persuasivo. Como todo recurso su uso excesivo puede transformar expectación en falta de dominio. Las pausas permiten a la audiencia reflexionar, aplaudir o comentar entre sí.
  • Velocidad o ritmo. No tiene por qué ser lenta ni rápida, sino la adecuada y conveniente para cada parte de la exposición, que debe ser entre 100 y 150 palabras por minuto. El cambio que hagamos en cada fase o en cada momento jugará también con la importancia de su contenido. Tengamos cuidado con el exceso de la rapidez ya que corremos el riesgo de no ser entendidos. Si hablas muy rápido además parecerá que estás recitando de memoria.
  • Fluidez. El nivel de seguridad y conocimiento del tema que estemos exponiendo también viene influenciado por la capacidad que tengamos de hacerlo de forma fluida, eludiendo el empleo de muletillas. Igualmente la conexión sencilla entre un concepto y otro ayuda a entender la sucesión de ideas hacia la conclusión final.
  • Tono. Los tonos excesivamente graves transmiten seriedad y autoridad, los tonos altos son más femeninos e infantiles y según el contexto indican timidez e inseguridad. Debemos buscar el tono medio, trabajando la voz desde los pulmones y economizando el aire, y saber otorgar el énfasis a momentos o palabras clave de nuestra exposición.
  • Sencillez. Es conveniente el uso de un lenguaje claro, adaptado al nivel de conocimiento de la audiencia o del interlocutor, que evite el uso de tecnicismos. Si la ocasión requiere el uso de los mismos, éstos deben ser expuestos de forma clara para que sean entendidos por todos. Si elevamos el nivel del lenguaje empleado para transmitir un alto nivel de conocimiento de la materia podemos conseguir el efecto contrario.

Sacar el máximo partido a tu voz

Para conseguir sacar el máximo partido a todos estos recursos debemos tener una voz educada y en buenas condiciones antes de nuestra exposición. Habrás oído en decenas de ocasiones cómo se han suspendido diferentes eventos por indisposición en la voz de sus integrantes (músicos, actores o presentadores).

Hay buenos consejos para ayudarte a tener una voz educada y mejorar la dicción, como por ejemplo:

  • Hablar con un lápiz entre los dientes.
  • Vocalizar lentamente las palabras con un caramelo dentro de la boca.
  • Leer forzando especialmente el sonido de las consonantes.
  • Leer sin sonido durante 5 minutos seguidos, sólo con el movimiento de la boca, la lengua y los dientes.

Cuidar la voz

propolisAnte los diferentes problemas que puedes tener con tu voz, unos de carácter transitorio causados por la afonía o el estrés, otros de carácter personal e innato como la tartamudez, los denominados gallitos o los pequeños defectos de pronunciación de algunas sílabas o vocales, presta atención para poder superarlos:

  • Evitar contrastes de temperatura.
  • Eludir tabaco y alcohol.
  • Aprender a respirar por la nariz.
  • Hablar un poco antes de la intervención

Aquellas y aquellos que dedicáis gran parte de vuestro tiempo de trabajo al uso de la voz, sobre todo los formadores en esas largas sesiones de 5 horas, a veces mañana y tarde, sabéis lo que sufre la garganta. Después de probar decenas de recomendaciones me quedo con éstas.

  • Para el mantenimiento. beber de forma permanente durante la intervención pequeños tragos de agua con manzanilla con el objetivo de mantener la garganta hidratada.
  • Si aparecen pequeñas molestias de garganta, hay unas pastillas blandas de própolis (derivado de la miel) de la marca Juanola muy recomendables (no es publicidad). TAmbién hay productos similares en spray.
  • Si hay dolor de garganta acumulado, Lizipaína.

Grandes comunicadores con la voz.

Los dobladores de voz de cine y televisión se denominan actores de voz, ya que en realidad lo que hacen con la voz es interpretar el papel de un personaje, otorgándole personalidad. Incluso te sorprenderá saber que hay voces femeninas que representan personajes masculinos, o adultos en las principales voces de niños.

la voz formadoresGrandes actores de voz españoles han conseguido hacer llegar hasta nosotros a personajes del cine mundial y transmitirnos sus sentimientos, temores, preocupaciones. De todos ellos destacamos a Ramón Langa (William Dafoe, Bruce Willis), y a otros grandes que nos han dejado como Constantino Romero (Clint Eeastwood, Arnold Schwarzenegger) o Rogelio Hernández (Marlon Brando, Jack Nicholson), que se encuentran sin duda entre los mejores.

En definitiva, la voz es para todos nosotros  una herramienta esencial que todos podemos aprender a mejorar y modular.

Y la voz también es un ingrediente importante en tu marca personal, como parte de la comunicación para la generación de confianza.

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