De dónde surgen las ideas

De donde surgen las ideas

El mundo que viene está por inventar

Sabemos que la mayoría de los productos que consumiremos dentro de diez años aún están por crear, o se encuentran en proceso de desarrollo, es un dicho habitual en el ecosistema emprendedor. De igual manera la mayoría de los artículos que utilizamos hoy no existían hace apenas una década. El tiempo pasa muy rápido.

La actual situación de cambio e incertidumbre ha dado al traste con el sistema establecido de empresas de producción y de servicios; el mundo que viene está por inventar.

Ante esta realidad llena de oportunidades, estoy convencido de que el nuevo mundo, el mundo que viene, está en manos de la mentalidad creativa y emprendedora, para los grandes y los pequeños.

Muchas veces utilizamos referentes mundiales para referirnos a la creación de un nuevo producto o una nueva empresa, pero hemos de pensar que esos gigantes de hoy un día estuvieron tras la puerta de un garaje, con poco más que una pizarra y un ordenador: Google, Amazon, Apple…

Cuando hablamos de crear, innovar, inventar no estamos recurriendo a la persona del típico inventor o visionario. Crear algo nuevo, un producto o un servicio, es algo a lo que hoy casi todos podemos tener acceso. Y el valor que puedes aportar a una empresa (intraemprendimiento) o a un proyecto personal bajo esa actitud es más que relevante.

La teoría desarrollada en torno al pensamiento lateral y el amplio espectro de las muchísimas técnicas de creatividad hacen que, prácticamente todos, mejor si es en equipo, podamos dar con un proyecto, una idea que podamos convertir en nuestro modo de vida.

Pero ¿de dónde surgen las ideas?

La ducha es mi mejor aliado para las nuevas ideas, es mi espacio mágico. Cada mañana, no sé bien por qué, casi aún sin desperezarme, en la cabina de mi querida lluvia matinal me surgen las ideas y proyectos, cambios, o mejoras casi al mismo ritmo que caen las gotas de agua.

Pero lo cierto es cada uno tiene su momento y su lugar, y seguro que tú tienes el tuyo. No hace falta ir demasiado lejos para descubrirlo. Están a tu alrededor, se encuentran en tu actividad diaria atendiendo a:

  1. La observación de tu entorno
  2. La experiencia en el uso de productos
  3. Los gustos de cada uno
  4. La curiosidad natural de las cosas
  5. Los problemas sin solución, los errores repetitivos
  6. Los deseos de satisfacer tus propias necesidades
  7. La investigación, en las posibilidades que otorga la ciencia
  8. Tu visión particular del mundo que te rodea
  9. La observación de hábitos en otras culturas
  10. Hacer algo habitual de una manera diferente

Ideas con capacidad

Pero las ideas deben de tener proyección y posibilidades de crecimiento. No podemos limitarnos a tener ideas mágicas, pero utópicas e inviables. Así, para comprender qué es una idea debemos de partir de una serie de premisas:

  • No tiene por qué ser algo único y novedoso.
  • Debemos detectar necesidades, sectores desatendidos, nichos de mercado.
  • Las ideas deben generar y aportar valor a sus usuarios.
  • No hay idea grande o pequeña, todas pueden llegar a ser grandes ideas si están bien gestionadas.
  • Es preferible una mala idea correctamente implementada a una gran idea mal aplicada.
  • Es peligroso enamorarse de nuestras ideas, todas van a requerir cambios durante su implementación.
  • La idea es un medio, una piedra sobre la que construir un proyecto más grande o más pequeño.
  • No te vincules demasiado a ella, tal vez un día se muera o tengas que sacrificarla.

Lo realmente esencial de una idea es su capacidad de evolucionar e ir transformándose. Lo importante es la implementación de la idea, su ejecución.

Las ideas no tienen alma, se la aportan las personas.

Por eso la idea tiene valor, pero es un valor vinculado a la persona. Es esta la que le da el resto del potencial.

Piensa en creativo: Thinking Different!

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