Cuando nadie entiende al jefe… (El jefe incomprendido)

El jefe es un incomprendido

El jefe es un incomprendido. Él es quien soporta el peso de la empresa o del departamento y vuelca su responsabilidad con ella. Se la juega a diario, es el que más trabaja. A veces arriesga su dinero, otras su prestigio o su patrimonio, por lo que no dudará en emplear cualquier estilo, conducta o decisión que le ayude a salvaguardarlos y, si es posible, hacerlos crecer.

¿Has sido o eres empresario o jefe? Si lo eres o lo has sido sabrás de lo que te hablo, pero si no lo has sido es difícil que lo comprendas del todo.

Superar los antagonismos

He conocido empresarios que lo han perdido todo por su empresa y sus empleados. Y también he conocido todo lo contrario, que lo han sacado todo mientras podían y luego no había nada para que los demás sobrevivieran a los malos tiempos. Es cuestión de ética, pero no es ilegal, al fin y al cabo, su función como empresario no lleva implícita una función de compromiso social o de solidaridad. Pero no es el tema.

Hay que superar la idea de los antagonismos; del jefe explotador al jefe paternalista. Ambos pueden coexistir por igual, por propia naturaleza y por la propia dinámica organizacional.

El jefe es un gran incomprendido porque se siente por encima de los demás y posiblemente lo esté. Es un profesional cualificado, de eso no hay duda (¿o sí?), y ha llegado lejos. Una vez por sus habilidades, otras por sus resultados y otras por… puede que por enchufe, sí.

El contraste que él no entiende

Pero en el caso que me ocupa hay una percepción subjetiva que le genera esa sensación de incomprensión, y le va minando. Cuando nadie entiende al jefe él lo entiende menos, porque contrasta con su poder y autoridad.

Ser un jefe incomprendido, cuando nadie entiende al jefe, significa que no recibe de los demás el reconocimiento que cree que merece. Siente que le falta algo porque cree ser algo que no demuestra ser y necesita escuchar halagos, recibir gratitud y sentirse admirado. No hablamos ya de un jefe cualquiera o de un jefe normal, sino de un jefe con tendencia a jefe tóxico.

La incomprensión es una carga emocional difícil de asumir, es un sentimiento que provoca reproches continuos hacia los demás, falta de confianza en las personas y soledad. Y la sensación de soledad es fatal.

Pero no es de la soledad del jefe, algo que tengo en recámara, de lo quiero hablar aquí.

El jefe debería conocer el origen de este sentimiento, pero en ocasiones prefiere no saberlo, porque los demás no están a su altura para comprender y menos para juzgarle.

La incomprensión da paso a la rabia, al malestar emocional… y a la búsqueda de culpables, porque es la autoridad.

El jefe tóxico, como cualquier persona, tiene en su cabeza su verdad absoluta y actúa como tal, pues su autoridad mal entendida le otorga un poder ciego, que no le deja contemplar que es posible que tan solo sea su percepción de la realidad y no la realidad misma.

Tiene sus motivos para ser un jefe incomprendido

Puede que este jefe incomprendido (ahora más un jefe tóxico) tenga sus motivos para sentirse así, porque realmente es un incomprendido. Y tanto.

Pero esto se debe a la forma de pensar de los demás hacia él sino posiblemente a las consecuencias de su propia actitud que fortalecen esta percepción:

  • Su inestabilidad emocional; tiene bruscas variaciones en su estado de ánimo y los hace visibles.
  • Mantiene variaciones radicales en el juicio sobre las personas; hoy te ascendería, mañana te despediría.
  • Traslada continuos cambios a la hora de establecer prioridades, porque presta máxima atención a movimientos externos y no es capaz de madurar las decisiones y la conveniencia de implantarlas de forma inmediata.
  • Varía el rumbo de la estrategia año tras año, porque nada realmente ha funcionado el año anterior.
  • El cúmulo de despropósitos llevados a cabo cada año dejan su legado de fracasos, entre proyectos incompletos y abandonados, y el abandono de personas clave que estaban a cargo de ellos.

Y si nadie entiende al jefe…

Tendrá que reflexionar, porque así, ¿Cómo quieres que te entiendan?

Y de su marca personal, mejor ni hablar.

2 Comentarios

  1. José Miguel 25 febrero at #

    En términos generales, estoy de acuerdo, aunque hay algunas cosas que no comparto. Por ejemplo, pienso que el beneficio es como la respiración para las personas. Si no existe, las empresas mueren, desaparecen. Pero lo mismo que el sentido de la vida de una persona no es respirar,, el sentido de la empresa, la razón de su existencia, es prestar un servicio a las personas y a la sociedad, tratar de satisfacer necesidades y deseos de sus clientes a los que pretende servir, es decir ayudar.. Además, me parece qu el jefe tiene que procurar que los qu edependan de él puedan decir ¡Gracias jefe!. Dejo un vídeo de mi blog por si hay algun lector curioso: http://marketingyservicios.com/gracias-jefe/

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    • Pablo Adan 26 febrero at #

      Muchas gracias por tu aportación José Miguel. Estoy totalmente de acuerdo. Hay que tener en cuenta que este planteamiento va de lo general a lo particular, a un caso o estilo muy concreto.
      Es una derivación hacia el caso de jefe tóxico, que he estudiado en el libro SOS Tengo un Jefe Tóxico.
      Coincido con el planteamiento positivo y aspiracional de ese sencillo pero claro “Gracias Jefe”.
      Un cordial saludo, y agradezco de nuevo tu aportación.

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