El jefe mentiroso

Mi jefe miente

Porqué miente la gente

Las personas mienten para quedar bien, para excusarse, obtener algo a cambio, mantener derechos o privilegios, dar una mejor imagen frente a la que daría la verdad, no herir a alguien o evitar un castigo. Mienten para eludir responsabilidades, pero con la mentira se genera una irresponsabilidad aún mayor.

¿Pero miente un jefe?

La soberbia de un jefe (un mal jefe, un jefe tóxico) le puede llevar a creerse en posesión de la verdad. Al no tolerar la discrepancia ni el cuestionamiento de lo que hace o dice, el espacio entre la verdad y la mentira es solo de un pequeño paso y una nueva justificación para limpiar su conciencia de su propia mentira: “lo hago por el bien de la empresa”.

Es el jefe mentiroso. Utiliza el engaño para hacerte ver que todo lo controla, que sabe más que tú. A falta de una verdad, buena es una mentira. Y una mentira tapa a otra mentira.

A falta de una verdad, buena es una mentira. Y una mentira tapa a otra mentira.

Las mentiras del jefe mentiroso

Para el jefe mentiroso las mentiras (insisto, un mal jefe, un jefe tóxico)  son de muy diversa índole. El ingenioso Scott Adams[1], autor de “El principio de Dilbert”, expone en este entretenido libro un capítulo completo denominado “Las grandes mentiras de la dirección”, que expongo y comento a continuación:

  • Los empleados son nuestro bien más preciado. Y queda muy bien, pero es una gran mentira porque el bien más preciado es él. Los demás son meros engranajes de su maquinaria.
  • Somos una gran familia. En todo caso una familia con sus conflictos, envidias, desencuentros y rivalidades, donde se aniquilan los valores de gratitud, sinceridad, gratitud o las relaciones entre iguales. Y él, El Padrino.
  • Me importa tu desarrollo profesional. Quizás algún día, quizás en algún momento, pero la realidad es que no hay tiempo para desarrollarte, sino para que aprendas rápido y rindas al máximo desde el primer momento. O no le servirás.
  • La formación es una de nuestras prioridades. Si te forman piensan que tarde o temprano te irás y habrán invertido en ti para que acabes aplicándolo en la competencia, así que a rendir y mañana veremos.
  • Somos un gran equipo. Mejor un gran grupo, donde no hay sinergias sino desconfianzas e individualidades incomunicadas. Un gran equipo puede ser una amenaza para el jefe tóxico, pues podría organizarse para cuestionar su autoridad y su forma de gestionar el poder.
  • Tenemos un gran potencial. Es a medias una verdad y una mentira, ya que el potencial colectivo existe pero el jefe lo neutraliza con la desmotivación, y nunca podrá obtener de él toda su capacidad. Así el potencial más que una realidad es una inútil utopía.
  • Premiaré tu rendimiento y tu productividad. Siempre habrá una excusa para hacer ver que tus resultados no los has conseguido con tu esfuerzo, sino gracias a él o al valor de su marca en el mercado.
  • Tu opinión es importante. Y cuando tres veces opines, y tres veces te dirán que tu aportación no sirve, que no te enteras, o que para eso mejor te calles. Y entonces acabarás callado para siempre.

La mentira consciente

El jefe tóxico, el jefe mentiroso, miente de forma consciente buscando efectos inmediatos, pero incapaz de evaluar los nefastos resultados en el largo plazo, porque nunca va a reconocer sus errores. No le importa que le descubran, no le importa que le juzguen, porque todos tienen los días contados.

No le importa que le descubran, no le importa que le juzguen, porque todos tienen los días contados.

Te promete lo que nunca cumplirá, pero hará que pienses que sí lo va a cumplir y te lo creerás. Algunos te dirán que no tiene mala intención, que en el fondo no es mala persona y tiene corazón, y posiblemente a veces hasta te lo creas.

Sus visiones son alucinaciones que no se basan en objetivos, sino en sus propias expectativas, que son ocultas e irreales, indefinidas y cambiantes. No te las dirá porque sabe que no serán las mismas esta semana que la que viene. Y así es muy complicado saber qué espera de ti y poder trabajar para conseguirlo. Además de ser un jefe mentiroso, es un incumplidor nato.

A Fran ya no le afectaba porque ya lo conocía varios años, pero algunos de sus compañeros cada principio de año escuchaban de su jefe una frase esperanzadora: “Este año van a cambiar muchas cosas”. Fran sonreía, ya la llevaba escuchando casi diez años. Era como una cita anual en el calendario, un ritual de cada enero, pero si nunca antes había cambiado nada, esta vez no iba a ser diferente. Los demás, mientras, se ilusionaban pensando que el jefe estaba reconociendo algunos de sus errores.

Más sobre el Jefe Tóxico, en un análisis detallado de actitudes y consecuencias en SOS Tengo Un Jefe Tóxico

Libro Jefe Tóxico

[1] Scott Adams (Nueva York, USA). Dibujante, autor del Principio de Dilbert (Ed. Planeta, 2011).

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