El líder hippy. ¿Y por qué no?

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Liderazgo re-generacional

En el último grupo de alumnos de habilidades para el liderazgo planteamos un líder ideal, muy alejado del liderazgo tradicional; un líder hippy.

Es cierto que es gente joven y quizás algo inexperta en lo de tener jefe, pero también es cierto que muchos de ellos reconocen las cualidades en alguien a quien admirar, y más cierto aún que ellos serán los líderes del mañana. Faltará ver si se comportarán así, pero al menos imaginan una empresa hippy.

No sólo el Covid en sí mismo, y sus consecuencias sobre la estabilidad y las relaciones laborales en la empresa, sino el propio efecto demoledor que está teniendo y tendrá sobre el empleo, no va a cambiar (nunca las cosas dejan de cambiar) sino que acelerará el propio cambio y socavan sus propios principios.

Cambiará la sociedad, cambiarán las personas, cambiarán los líderes empresariales. Y puede que aparezca algún líder con aroma hippy.

Así que, ¿por qué no un líder hippy?

Propusimos su viabilidad y su efectividad. Valoramos algunas de sus posibles características ya evidentes en algunas de nuestras referencias de liderazgo, y en las experiencias con jefes diversos y personas de nuestro entorno con capacidad de liderazgo (no hace falta ser jefe).

Quería compartirlo con vosotros por el interés que suscita y la viabilidad de ejecutar este estilo o no hacerlo.

Los 4 ejes de un líder hippy.

Más adelante vamos a detallar las cualidades que podría tener, y algunos tienen, bajo este liderazgo. Pero antes opino que este perfil de liderazgo sustenta su empresa hippy en 3 ejes:

  1. Coherencia.
  2. Creatividad.
  3. Diferencia.
  4. El buen rollo laboral.

1. La coherencia

Porque la coherencia es fundamento en el líder hippy, cómo no.

No juega a serlo, no pretende serlo, simplemente lo es. Y demuestra su coherencia en el día a día, en cada acción, en cada decisión. Nada tiene que ver con las modas y el halo espiritual al que algunos líderes se acogen para ser diferentes, o intentar ser percibidos como tales.

Tampoco quiere ocultar su estilo y su forma de actuar, porque, para bien o para mal (y eso le importa bien poco)

2. La creatividad

La creatividad, porque una persona que se siente diferente, porque lo es, debe hacer cosas diferentes.

En realidad no sólo se trate de aplicar técnicas creativas, sino que la propia creatividad sea un eje del que emanan comportamientos y decisiones. No es un proceso, ni un recurso, es puro ADN que lo impregna todo. Porque no podía ser de otra forma en un líder hippy.

3. La diferencia

La diferencia en general, el estilo único, auténtico y original, porque las estructuras de mando tradicional no se tienen en cuenta, no proceden.

No es una cuestión de adoptar tendencias o estilos directivos y de gestión de personas, sino de crear ese nuevo estilo. No se trata de estar a la última, sino de adaptar aquellas que encajan en el perfil de un líder hippy.

Y aunque hubiera varios líderes con estilo hippy, posiblemente se parecían bien poco entre ellos. Es marca personal en estado puro.

4. El buen rollo laboral

Es inevitable que un líder hippy no lo es para sí mismo, sino que proyecta su estilo en la creación de un ambiente laboral abierto, poco rígido, con buen rollo.

Y es lo contrario a la incoherencia, pues lo que es se orienta a crear un estilo y un ambiente a sus propios principios, a su imagen y semejanza.

El foco está claramente en sí mismo, pero en un mismo plano que las personas, puesto que las tratará como iguales.

En conclusión, el ambiente de buen rollo laboral es un punto clave, donde confluyen los tres ejes anteriores.

Características del líder hippy

Seamos realistas; no creo que exista un líder hippy total, que coincida con todas estas características que a continuación detallo, pero puestos a buscar el referente, el ideal, posiblemente se parezca mucho a este modelo:

  • Le importan las personas, la productividad viene después. No es cuestión de cambiar el objetivo de la rentabilidad, sino la estrategia y las prioridades sobre cómo conseguirla.
  • Expulsa las malas vibraciones. Rechaza el mal rollo, e intenta que la gente estresada o inquieta se clama, no vaya a contagiar sus malas vibraciones. Paz hermanos.
  • Deja hablar. Introduce la calma, media en los momentos de tensión, nadie se queda sin dar su opinión. Aunque no la comparta, es una opinión.
  • Todo puede tener sentido, toda opinión es válida. Porque sabe que la creatividad es algo común, de equipo, ambiental. Y porque es la principal
  • Es soñador. Sin sueños no hay ilusiones, sin sueños no hay esfuerzos que merezcan la pena. Bastante jodida es la realidad como para no dejar volar la imaginación de la mano de la ilusión.
  • No dedica todo el tiempo a trabajar. Porque el tiempo dedicado a otras actividades, incluso al descanso, puede ser inspirador a la vez que relajante. En eso no va a cambiar.
  • Se ríe, gasta bromas. No debería ser tan raro un jefe así, y sin embargo puede no estar bien visto. Qué infravalorado está el buen humor.
  • Si tiene que tomar decisiones, las toma. A ver si nos pensamos que ser hippy es sinónimo de tonto o de pusilánime.
  • Necesita que su gente sea como él. Y tanto, porque está seguro que es un buen camino.
  • Valores de creatividad, solidaridad, sostenibilidad y en general todo lo verde.
  • Llega al después de hacer footing. Claro, vida sana para compensar quizás otros excesos, ¿y por qué no?
  • No se usa la palabra castigo, ni siquiera la piensa. Hay otras formas de hacer ver los errores cometidos y los necesarios cambios en estructura y funciones. Pero lo explicará con claridad-
  • No le llaméis jefe, llamadle por su nombre. La palabra jefe está en decadencia, porque ya representa una serie de connotaciones negativas que evitan llamar líder a alguien que sí lo es. Pero tampoco le llaméis líder, no le gustará.
  • No es estricto con cosas como vestuario, horarios y normas de ese estilo. Las normas son recriminatorias, anti naturales, represivas del ingenio. Sólo son “cosas”.
  • Suena música de fondo. Da igual de quién, pero música ambiental.
  • En la nevera hay refrescos. Bueno, zumos naturales. Nada de gas ni azúcares, y mucho menos las energéticas ¡no hacen falta!
  • Hay futbolín y/o ping pong. Pero nada de juegos de ordenador.
  • Deja huella, es admirable. Quizás no quieras ser como él, pero querrás estar siempre con él. Y cuando ya no estés, seguro que le recordarás.

Y la empresa va bien. Porque el talento que la habita es especial, y ese talento no se quiere ir de allí.

Los hippys, o hippies, o jipis llevan mucho tiempo como subcultura (mejor decir contracultura) aunque con el tiempo han ido cambiando.

¿Se te ocurre algo más que aportar para una empresa hippie? No te cortes, hazlo aquí en los comentarios.

(Algo radicalmente opuesto es la Marca Personal Canalla)

5 Comentarios

  1. Gustavo Bonalde 10 febrero at #

    Echo de menos un par de cosas:
    – Orientado a resultado, sin obsesionarse por el resultado
    – De cualquier situación obtiene un aprendizaje

    Un abrazo,

    Responder

  2. Alberto Formiga 10 febrero at #

    Qué buen artículo Pablo!! Me parece que será de mis favoritos. Puede que sea incluso que no le guste tampoco que lo llamen Hippy como no le gusta que le llamen líder o jefe, pero ese universo de características definen una “Actitud Hippy” con la que me es imposible no identificarme y que creo que le pasará a muchos… Simplemente Genial!!

    Responder

    • Pablo Adan 10 febrero at #

      Gracias Alberto! Todos tenemos algo de ese hippie, o al menos nos gustaría tenerlo. ¿Quién sabe? Igual es un estilo de escuela de negocios en poco tiempo. O mejor no.

      Responder

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