Esperar o no esperar tu destino

El destino

El futuro pinta regular

Pensar en el futuro, con la que nos espera, no es lo más recomendable. De hecho, en general, pensar no lo es. Ni tienes tiempo, ni te conviene, ni van a querer que lo hagas. Eso ya está más que hablado en este blog.

Pero el tiempo pasa, y lo que pasa no vuelve, y acerca el futuro en cada instante.

El tiempo no es eterno. Cada cosa tiene su tiempo. No es lo mismo calma y paciencia que la resignación. Puedes pensar que lo tienes de sobra, aunque no es cierto porque es limitado. Y aunque transcurre de forma constante, tenemos la sensación de que pasa lento cuando no hay urgencia y que pasa rápido cuando las decisiones y los hechos se nos vienen encima.

La conclusión es que no podemos ni debemos quedarnos parados.

Muévete, es parte de tu misión, es tu responsabilidad. Colabora por ti y por tu entorno, por una sociedad más justa y solidaria. Trabaja para cambiar las cosas y mejorarlas.

Mis Conversaciones con Krizn

Probablemente, esperar que todo termine, que todo siga su rumbo y dejarnos llevar por los acontecimientos, no parece ser una buena solución. Desde las enseñanzas del karma, donde acumulas las acciones de vidas anteriores que dictan tu destino, este se ha convertido en algo superior, algo divino quería tu vida y algo a lo que no puedes resistirte.

El destino

El destino, presente en tantas religiones y creencias es, posiblemente y con todos mis respetos, un engaño espiritual que busca la calma social a través de la aceptación de la propia situación. Una especie de placebo que reconozco que a veces no viene mal.

En países densamente poblados y con grandes diferencias en la calidad de vida y en la sociedad, la aceptación del propio destino es realmente un bálsamo en el que calmar una previsible revolución social que reclame un destino mayor, que ya deja de ser una creencia personal.

Pero si creemos, ¿podemos evitar de algún modo nuestro destino? ¿O nuestra esencia nos guía hacia el futuro como una mano invisible?

Qué importa el camino que tomamos una y otra vez, si tarde o temprano nos volveremos a encontrar frente a nosotros mismos

Mis Conversaciones con Krizn

No hay determinismo, no existe. El destino es la mejor excusa para eludir decisiones y responsabilidades. Si nadie en la Tierra tiene responsabilidad con tu situación, y en el cielo hay un poder espiritual frente al que eres un siervo y al que no te puedes enfrentar… entonces hay poco que hacer.

Esperar tu destino es de ser viejo, de hombre sin alma, de personas muertas en vida. Pero moldear tu camino, cambiar y ayudar a un futuro mejor es de valientes y héroes, sin ninguna duda. Brindo por lo que así han sido.

¿Y aún te atreves a soñar?

En todo caso ya hemos dibujado un futuro lleno de incertidumbre, y eso es una realidad. Y en mi opinión leer y aprender es de lo más gratificante que podemos hacer. Alimentamos el intelecto y el mantenemos despierto el espíritu crítico e inconformista ante él.

Uno de los grandes mensajes de los últimos años está en el positivismo, necesario y sospechoso a la vez, que debe sacarnos del mencionado caos económico y su incertidumbre.

Y una de las formas más agradables y comunicativas que he podido escuchar ha sido el mensaje de Matti Hemmi ¿Te atreves a soñar? Suscribo su mensaje, su contenido y su pretensión. Sé que su mensaje suena a motivador, aunque es un tono diferente al habitual.

A veces te levantas tras una pesadilla pensando que ha sido verdad. ¿Conoces esa horrible sensación de ansiedad y confusión? Es que los sueños, sueños son

Mis Conversaciones con Krizn

Predecir el futuro se antoja bastante complicado, soñar tampoco es demasiado efectivo. Es más fácil vislumbrar el escenario que no queremos que diseñar un futuro realista y esperanzador porque, sencillamente, nos faltan elementos de juicio.

Entonces ¿soñamos o no?

  • Pero Pablo, ¿entonces qué hacemos?
  • Esa pregunta debería hacértela yo a ti, Krizn. Lo cierto es que nuestro sistema educativo que nos ha formado no ha creado precisamente un ambiente en el que ser diferente, confiado y seguro de uno mismo, haya sido valorado. Más bien al contrario, no se nos ha dejado soñar ni tener grandes aspiraciones. Eso es de locos.
  • Soñar es algo natural, instintivo y necesario. Sin sueño no hay voluntades. ¿Hacia dónde íbamos a caminar si no se permite soñar a la gente?
  • Y yo qué sé, Krizn.
  • ¿No comentamos hace días que la sociedad o el poder, o no sé quién, te animan a soñar?
  • Sí, pero sus propios sueños, no los tuyos. Es más fácil callar, seguir el camino dibujado, no destacar. A eso se llama habitar tu zona de confort. Soñar está bien, pero luego, ¿qué hacemos con el sueño? ¿Vale la pena creer en él? ¿Puedo conseguirlo? ¿Qué debo hacer para poder llegar hasta él?
  • Desde luego que, sin buscar respuestas a esas preguntas, soñar es más bien de tontos. Para dar con esas respuestas creo que la clave está en mantener la confianza en nuestra misión, nuestro deber y compromiso, y prepararnos bien para conseguirlo. Aunque si alguna vez has soñado, y tu sueño se ha convertido en pesadilla, estas líneas te sonarán como una auténtica gilipollez.
  • Lo cierto es que ahora mismo no es fácil equilibrar emoción y deseo frente a razón y realidad, porque la incertidumbre y el futuro crean interferencias. Puta vida.
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