Necesitamos héroes (en la era de la esclavitud)

héroes

Héroes son las personas que realizan una acción voluntaria en beneficio de una causa (que creen) noble y en beneficio de otras personas.

La vida moderna, el juicio diario

La vida no se está poniendo fácil, y para nuestra desgracia cada vez se complica más. Nada nuevo, lo lleva haciendo ya mucho tiempo: es el cambio que no cesa, como el universo en expansión.

Se complica fundamentalmente porque el rápido avance tecnológico lo inunda todo, y nos genera una hiperactividad difícilmente asumible. Nuevas normas, más instrucciones, nuevas herramientas, pero cambiantes y de vida corta, que ponen a prueba tu capacidad de adaptación y la gestión del estrés.

La total dependencia de la actualidad y el conocimiento fácil, de rápido consumo, no nos deja tiempo para descansar cuerpo y mente mientras estemos encolados a las redes sociales y las fuentes de información en internet. Nos engañamos pensando que el relax es la tele, cuando realmente la tele, según qué, suele ser otro foco de adicción. Cambiar una tensión por otra no parece la solución.

Y también lo hace por los cambios sociales (y políticos, que cada vez es más difícil separarlos), donde el pensamiento y la forma de comunicación (la Neolengua) se convierte en un juicio sobre tu modernidad y, lo peor, sobre tu bondad o maldad. Sólo por las palabras que usas, sin tener en cuenta el sentido o el fondo que conllevan.

Hacen falta héroes.

La nueva realidad

En cuanto a la tecnología, el cambio permanente, el continuo aprender y desaprender, nos obliga a normalizar la vida en ansiedad. Cada vez hay que saber más y cada vez más rápido. Su velocidad y su obligatoriedad para el aprendizaje nos obsesiona, porque nos sentimos comparados con quienes llevan la delantera.

Sentimos que es un cambio al que si no te adaptas, pierdes. Dejamos de aplicar durante gran parte de nuestro tiempo lo aprendido o enseñar para ser eternos alumnos en continuo aprendizaje.

Las jeringuillas de la modernidad, los acicates del pensamiento y los mensajes de la Neolengua son la comunicación online y las redes sociales, que nos mantienen enganchados al consumo rápido de los titulares, al clickbating, a la inmediatez. Y, sobre todo, te rodeas de los que piensan como tú, de lo que te gusta… o eso crees, pues lo hace el algortimo por ti. No eres libre, no. O algo peor; decides no serlo a cambio de entretenimiento.

Modas dominantes, normas y palabras que hacen cambiar tus hábitos o tu forma de pensar. Tu escala de valores se ve revuelta, tu lenguaje habitual ahora es maldito, tienes que callar tu ideología. No lo entiendes, no lo compartes, pero lo aceptas. Esperas que pase de largo, que sea pasajero, pero durará más de lo que esperas. Nadie renunciará a sus conquistas fácilmente.

Hacen falta héroes.

Esclavos felices

A estas alturas, como comprenderás, mi lectura de la situación no es muy esperanzadora. Es cierto que cada vez se oyen más voces críticas que denuncian la nueva censura, la nueva inquisición, la creación de modernos tabúes, la calificación de la herejía (mención especial a dos libros recientes: El Dominio Mental, de Pedro Baños, y La Casa del Ahorcado, de Juan Soto Ivars), y también que más fuerte es la reacción frente a ellas. Hay esperanza.

Pero me temo que tendremos que lidiar con esto a nivel personal, pues nadie va a ponerte la solución a tus problemas (no hace falta ser consciente de ello para tenerlos) sobre la mesa del desayuno o la mesita de noche.

Yo veo consecuencias evidentes en muchas personas de mi alrededor y, siendo objetivo y sincero, en mí mismo. Sean muchos o pocos los afectados, son personas empáticas, proactivas, con capacidad de aprendizaje y capacidad de comunicación, y por lo tanto de talento, lo que las hace por un lado especialmente relevantes en su entorno, y por otro especialmente influyentes.

Enumero algunas de estas posibles consecuencias:

  • Falta de concentración en la tarea, pues cuesta estar de lado de la inmediatez y el continuo aprendizaje.
  • Pérdida de la noción de la realidad, ya que el algoritmo juega con nuestra percepción sobre ella. A veces todos piensan como yo, a veces soy el único que no piensa como los demás: ¿Dónde estoy hoy?
  • Falta de criterio, debido a que, frente a tantas opciones y con menor capacidad de análisis por cuestiones de tiempo y exceso de información, la toma de deciciones se complica artificialmente.
  • Ausencia de espíritu crítico, en un mundo excesivamente intervenido que condena la disidencia de pensamiento.
  • Problemas de interpretación social, de lo que está bien o está mal, de lo correcto y lo incorrecto, pues nuestra antes mensionada escala de valores ya no es aceptada, y el “nuevo manual del buen ciudadano” te ha dejado obsoleto y te convierte en un outsider social, un marginal, un apestado, un reaccionario.

Y todo, casi sin darnos cuenta, pues tenemos el soma (la tecnología) como ya contaba Aldous Huxley en Un Mundo Feliz.

Los buenos

Pero bueno, no nos alarmemos; esto no le ocurre a todas las personas, ni siquiera creo que a la mayoría. Porque aún quedan personas ajenas a todo esto, que ni lo comparten ni lo entienden, que ni siquiera son conscientes y por lo tanto no son víctimas de nada. Y también están los héroes que no se lo tragan todo, y se rebelan.

A los villanos (luego comento acerca de “ellos, los villanos”) les importan poco estas personas, pues su capacidad de influencia es mínima, y en todo caso no son “enemigos” del nuevo sistema, simplemente no cuentan.

Si los buenos se asoman, serán acusados. Si callan, estamos condenados. Nos quedamos solos en esa esclavitud feliz.

Las efectos derivados de estas situaciones son la ansiedad y la depresión. El Lexatin y sus variantes ansiolíticos son la solución química temporal, que no el remedio.

¿La solución? El uso de la teconología en su justa medida, la conciencia de lo bueno y la malo que nos aporta cada situación, el espíritu crítico, la gestión propia de tus valores y, por supuesto, el desenganche de toda dependiencia en sus tres ámbitos:

  • Social (de lo que digan los demás)
  • Mental (de pensamiento)
  • Y física (tecnología y otros recursos).

Y, de forma más sencilla y doméstica, aquellos dispuestos a desafiar situaciones y personas donde la mayoría callan o miran para otro. No se arriesgan, pues piensan que hay más que perder. Hasta es comprensible, no pidamos más.

Pero hacen falta héroes.

Los villanos de hoy

Los malos han aprendido. Han creado la tecnología, y la han aprovechado para crear las nuevas normas sociales. Así, parece que no haya enemigos, pues no sabemos quienes son ni qué quieren en realidad.

Dominan el lenguaje, te hacen creer que eres libre y por tanto responsable de tus actos y decisiones (esas que cada vez son más difíciles de tomar), y entonces no queda nadie a quien culpar. No es del todo malo, pero hay un enemigo que te mediatiza a través de ti mismo. Por lo tanto, sientes en lo peor que tu enemigo eres tú mismo.

El villano (aunque sea una máquina o un algoritmo alguien lo programa) quiere que no pienses, que no critiques, que no cuestiones. Que no sobresalgas salvo que sea para su propio beneficio: el consumo y el pensamiento uniforme. que no te hagas el héroe.

El villano también puede ser más sencillo y normal, está en nuestro trabajo, en nuestro barrio…. a veces es una persona muy inferior a la mayoría.

A los héroes les pedimos pequeños gestos (que nosotros no somos capaces de hacer). Son pocos, a veces incluso son unos descerebrados pues no miden bien antes de actuar.

Qué es un héroe

Podemos encontrar varias definiciones según el Diccionario de la Lengua Española.

  1. Persona que realiza una acción muy abnegada en beneficio de una causa noble.
  2. Persona ilustre y famosa por sus hazañas o virtudes.
  3. En un poema o relato, personaje destacado que actúa de una manera valerosa y arriesgada.
  4. Protagonista de una obra de ficción.
  5. Persona a la que alguien convierte en objeto de su especial admiración.
  6. En la mitología antigua, hombre nacido de un dios o una diosa y de un ser humano, por lo cual era considerado más que hombre y menos que dios; p. ej., Hércules, Aquiles, Eneas, etc.

Si todo ha cambiado en léxico y contexto, el concepto de héroe de hoy, según lo planteado en este artículo, se acerca más a la primera de las definiciones: este héroe es una persona que realiza una acción voluntaria en beneficio de una causa (que cree) noble y de otras personas. Añado por último, en la era del individualismo, que también estas heroicidades sean para beneficio propio, pues quizás lleguen a ser ejemplo para los demás.

Profundizando en las cualidades de un héroe (según “la mente es maravillosa”), se apunta:

  1. Se interesan por el bienestar de los demás.
  2. Se ponen en los zapatos del otro.
  3. Son competentes y se sienten seguros.
  4. Viven según altos valores.
  5. Son capaces de plantarle cara al miedo.
  6. Persiguen sus objetivos, a pesar de los obstáculos.

Pero yo apunto otras:

  1. Honestidad, hacen lo correcto. No se rigen por las normas de moda, o por la cultura dominante, o por las coriientes bienpensantes.
  2. No tienen miedo a los demás. Ni a su poder, ni a su jerarquía, ni al qué dirán, ni a su influencia sobre otras personas.
  3. No tienen miedo a las represalias, ni venganzas, ni traiciones.
  4. No valoran lo que pierden o lo que ganan con sus actos, sino lo que ganan los demás con su actitud.

Se puede ser héroe una sola vez, de forma mundial o local, y que perdure la gesta el resto de la vida. En tu memoria, o en la de los demás.

Cómo ser un héroe

El héroe de hoy es capaz de rebelarse contra la injusticia, la manipulación o la mentira en cualquier entorno, es una persona valiente y decidida. Son sus principios los que rigen su comportamiento, no los dominantes. Los nuevos héroes son pocos, y quizás no son reconocibles a primera vista pero, si están, actúan cuando se les necesita o cuando la situación lo requiere.

A los héroes no les importa ser incomprendidos o alabados. Son rebeldes con causa.

Por eso es bueno reconocerlos, apoyarlos. Por eso es necesario tenerlos cerca:

  • Entre los amigos, pues es necesario a veces un arrojo de objetividad hacia la unición y el respeto al grupo, sin miedo al rechazo o a la incomprensión, para que prime la amistad por encima de las opiniones o de las diferentes visiones.
  • En la familia, porque hacen falta líderes que estén por encima de lo no transcendente, en aras a un respeto mayor. La familia es el centro de la sociedad, es el refugio en la tormenta y el lugar donde compartir alegrías.
  • En el equipo de trabajo, que arriesguen, que representen, que unan, que pidan respeto y apoyo, que se rebelen contra las injusticias y las faltas de respeto de las instancias superiores.
  • En la empresa, que piloten la visión, el riesgo y la aventura, que sean ejemplo y guía, que se centren en lo importante y no en lo urgente, que marquen un camino propio.

Pero si hay algo importante en tu vida, es ser tu propio héroe. Tener criterio, pensamiento libre, espíritu crítico, independencia, y actitud.

Y evitar dependencias externas, tanto de personas, como de ideas como de recursos tecnológicos.

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