Iniciativa y proactividad: qué bien suena

Iniciativa y proactividad

¿Qué es la iniciativa?

La iniciativa es una habilidad personal. Como sabéis hay habilidades innatas y habilidades aprendidas. Y, como la mayoría, se puede gestionar a través de la práctica.

La iniciativa es una habilidad muy demandada en la empresa, pues de ella depende que la empresa cambie, mejore y se plantee una actitud diferente en su día a día para aportar una nueva actitud no sólo frente a la gestión de los tiempos muertos, sino como una forma diferente de enfocar la actividad.

La iniciativa podemos definirla, de forma simple, como la capacidad de iniciar una acción o un proyecto independientemente de que te haya sido solicitado. Pero vamos a profundizar un poquito más.

Puede ser asociada a la creatividad, la vocación emprendedora o al inicio de algún tipo de proyecto, o también a la generación de nuevos métodos para el desarrollo de los proyectos.

La iniciativa tiene además otras vertientes positivas, como por ejemplo su impacto sobre la resolución de problemas o su indudable impulso para el inicio de proyectos emprendedores.

Y, por supuesto, para tu estrategia personal.

¿Qué aporta la iniciativa al desarrollo personal?

La iniciativa aporta sin duda un gran valor al crecimiento personal, puesto que es el motor que genera acción a partir del autoconocimiento y la confianza en uno mismo.

Creo importante destacar que la iniciativa representa un impulso más emocional, creativo y espontáneo que racional.

En cuanto a lo emocional, en situaciones de presión o competencia la iniciativa puede verse desplazada y en cierta medida sustituida por actitudes contrarias a ella, generando inacción e inseguridad. Estas situaciones se dan en los casos de un liderazgo bajo presión, demasiado ortodoxo o en empresas con métodos muy rígidos de trabajo.

En la parte racional, debe figurar en nuestro día a día, generando esa actitud mencionada antes, como un tiempo dedicado a plantear nuevas cosas, o a mejorar mediante ella trabajos más monótonos.

La iniciativa, visto así, nos reporta mayor actividad y por lo tanto mayor productividad sobre el trabajo o proyecto a realizar (ojo, sé que también hay que tener momentos de relax).

Iniciativa: Preactividad y proactividad

La preactividad

Para tener iniciativa es necesario manejar una tarea previa: es la preactividad. La preactividad trata de asegurar las condiciones necesarias para que una actividad ocurra.

Y tiene mucho que ver en cómo gestionamos nuestro trabajo en general, y con qué mentalidad.

  • ¿Me dejo llevar por la inercia del trabajo?
  • ¿Hago lo que toca hacer y punto?
  • ¿Me adelanto las situaciones?
  • ¿Aprovecho tiempos libres para hacer nuevas cosas o acometer nuevas vías de solución?
  • ¿O genero tiempos para desarrollar iniciativas?

La proactividad

Tras la preactividad, viene la proactividad; ponerse en marcha. Por puntualizar conceptos, lo cierto es que la proactividad es sinónimo, al menos cercano, de la iniciativa.

La persona proactiva se anticipa a los hechos, no espera a recibir instrucciones (u órdenes, en el peor de los casos). Simplemente busca y observa una necesidad para acometerla

Una persona con iniciativa es, al igual que una persona proactiva, autónoma y en parte autogestionada. Sin embargo, la iniciativa está más vinculada con la creatividad. Mientras que la proactividad se vincula más con la anticipación. Realmente es un matiz muy sutil.

Iniciativa; creatividad, acción e innovación

Visto lo expuesto hasta ahora, mi visión es que de la iniciativa se derivan tres actitudes que forman parte de su propio contenido:

  1. La creatividad, el pensamiento creativo, entendido como una respuesta natural a la búsqueda de procesos para nuevas respuestas, o diferentes visiones de un mismo problema.
  2. La acción, hacer que las cosas ocurran, la forma de asumir una responsabilidad con el inicio de una actividad, y la decisión de qué, cómo y cuándo tenemos que hacer las cosas de forma libre y abierta.
  3. Y la innovación, definida como la creación o modificación de un proceso, producto o servicio.

Liderazgo y gestión de la iniciativa

En definitiva, la iniciativa como habilidad personal es una forma de pensamiento para la generación de nuevas ideas y conceptos, y que afecta a métodos, soluciones, planteamientos y en general a cualquier cuestión que influya en el día a día.

A todos nos gustaría, en principio, disponer de personas en nuestros equipos con iniciativa, pero hemos de preguntarnos ¿fomentamos el desarrollo de la iniciativa en ellas?

Para crear un ambiente donde fluyan la iniciativa, la proactividad, la creatividad y la innovación no basta con desearlo. Hay que fomentar la participación, la propuesta de ideas, las técnicas creativas ante problemas o nuevos proyectos, y esto suele ser otro cantar. Aceptar ideas buenas, no criticar ideas no viables, agradecer el esfuerzo de plantearlas, etc.

Así que las personas con estas cualidades, si no encuentran el ambiente adecuado, deberán valorar en qué medida lo aplican, o puede ser que en tu empresa no sea una cualidad bien aceptada.

Por aquello de… “¿Quién te ha dicho que pienses? Haz lo que te dicho y como te he dicho. Y nada más que eso…”

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