La obligación de ser feliz

LA tortura d ela felcidad

Sé feliz como sea, pero sé feliz. Sé feliz según las normas de nuestra felicidad. Y si no lo eres ni lo digas, porque ante los ojos de los demás serás un fracasado.

Que parezca que eres feliz

Emoción y razón, un juego de contrastes que nos permite apelar la libertad de elegir buscando, esencialmente, ser más felices. Es una meta, no una aspiración. Es un camino sin garantías.

La felicidad se ha convertido para muchos en un instrumento de tortura. Es casi una obligación que, a falta de tenerla en lo personal -soy feliz-, se convierte en felicidad social –que parezca que soy feliz-, como una forma de ser una persona reconocida, aceptada, valorada. Por eso hay una relación inversa entre lo feliz que es uno y lo que espera que piensen los demás de su propia felicidad.

La felicidad es una forma de ser, de aceptarse y de encontrar nuestro sitio en el mundo. No debe ser un estado de ánimo dependiente y pasajero. La felicidad está en disfrutar los pequeños logros del camino, en disfrutar lo que tienes, en no desear lo que no tienes o no podrás tener. Y así, cada uno, buscamos nuestra propia definición de lo que significa la felicidad.

La felicidad es paradójica, porque en su búsqueda desesperada nos podemos transformar en infelices. Nos ayuda a saber cómo somos y qué esperamos de la vida, pero es también aceptar sus contradicciones e intentar sobrellevarlas sin complejos ni cargas de conciencia.

El problema está en que la sociedad te dice cómo debes ser feliz, no vale serlo de otra manera. Ya no es algo íntimo, personal.

Conversaciones y contradicciones con Krizn

– Pablo, echas de nuevo a la sociedad, a los demás, demasiadas culpas que no siempre tiene. Y ahí creo que te equivocas otra vez. ¿No hablábamos antes de ser uno mismo?

– Joder, ¿me vuelvo a equivocar? Sabes que no me gusta nada ese tono en tus comentarios.

– Perdona, no sabía que te lo ibas a tomar así.

– Vale, acepto las disculpas. Precisamente una de las personas de las que peor recuerdo tengo no paraba de decirme, sobre cosas de las que él no sabía, no tenía ni idea, “perdona, pero estás equivocado”. Era su forma de hacerte sentir por debajo de él, y siempre me viene a la mente cuando oigo que alguien dice algo parecido, a mí o a cualquiera.

– Lo entiendo. Busquemos la clave de la felicidad; ser uno mismo, mirar con otros ojos, con los tuyos y no con los de los demás. Quizás ahí esté la solución; ser feliz con lo que tienes alrededor, lo que te llena, lo que necesitas y no más de lo que necesitas. La infelicidad está en comportarte justo como lo contrario. Tal vez por ahí encontraremos algunas claves.

– Eso es estoicismo, minimalismo, y me encanta Krizn. Antes de nuestra pandemia comenzaban a ponerse de moda esos conceptos y asomaba una corriente de pensamiento en este sentido que reclamaba lo esencial, lo mínimo necesaria para alcanzar la felicidad. Aunque las modas tienen algo poco natural.

– Eso es una excelente vía hacia la felicidad en los momentos críticos, de escasez, de miedo, de incertidumbre. Es una buena salida, para mí una de las principales. Aunque no la única, desde luego. ¿Lo practicas, Pablo?

– Mucho no, la verdad.

– Pues otra de tantas cosas que dices que crees y no practicas.

– No es tan fácil, porque nunca empezamos de cero. Empezamos con un montón de condicionantes, de posesiones, de obligaciones, de deudas… aun así estoy seguro que esa mentalidad es una fuente de felicidad, al menos para quitarte un montón de cosas que pueden darte agobios o responsabilidades añadidas.

– Excusas Pablo, excusas.

– Puede, pero no es una excusa para no empezar a practicarlo. Es precisamente ahora cuando toma mayor sentido y sobre todo utilidad. Hacer cosas que crees que te pueden ayudar a ser más feliz es una fuente de motivación, un motivo por el que moverte cada día. Krizn, ¿en vuestro planeta sois felices?

– Todo cambió. No somos un paraíso perfecto, aunque una cosa sí tenemos clara, y es que tratáis la felicidad al revés que nosotros. Encontramos la felicidad en nosotros mismos, más en el plano mental que material. La felicidad social, la del conjunto, llega sola, sin forzarla, como algo natural, y alcanzarla es ya una felicidad suficiente. Hacerla ver a los demás es un esfuerzo que ha perdido el sentido. Y sí, efectivamente, volvimos atrás, tuvimos que hacerlo. Las carencias de nuestra pandemia nos enseñaron que se puede vivir con menos e intentamos, a través de la solidaridad y la conciencia social, encontrar el equilibrio entre todos para que nadie perdiera.

– ¿Así que os conformais con poco aquí en Kiartk? Suena a triste más que a felicidad.

– Ese es otro de vuestros problemas. Con poco no, con lo suficiente. Que tontos no somos.

No lo olvides, ante todo intenta ser feliz. Lo demás es secundario.

Más sobre mis conversaciones con Krizn AQUÍ

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