La especialización frente a la exploración (la Neofilia)

neofilia, mantener el espíritu joven

El mono desnudo

Me atrae el concepto de neofilia (no suena muy bien) y su aplicación a las estrategias de supervivencia, adaptabilidad, y su relación con la formación y la búsqueda de empleo. Mantener el espíritu joven tiene aquí un significado científico.

Fiel a mi curiosidad sobre la antropología y eso de: “¿Por qué somos como somos?” estoy leyendo “El mono desnudo” (Desmond Morris). En este libro se hace un análisis de la herencia de nuestro comportamiento como primates, en qué hemos cambiado y qué mantenemos del comportamiento de nuestros primos lejanos.

Aunque el libro tiene ya un tiempo sigue siendo un clásico (se publicó el año en el que yo nací) tiene unos argumentos más que interesante si te gusta leer sobre antropología; por qué somos como así, de dónde venimos, comprender mejor nuestros comportamientos, etc. Yo soy fan total.

Cuando comento libros no suelo poner menciones explícitas demasiado largas a los contenidos, pero en esta ocasión sí lo voy a hacer.

El impulso exploratorio (salir de la zona de confort)

Este apartado tiene un símil muy directo al moderno concepto de zona de confort. Y además, mucho que ver con el gran dilema de cómo encarar el trabajo, el empleo y la vida en un sentido más amplio. Especialización frente a oportunismo.

“Todos los mamíferos poseen un fuerte impulso exploratorio, pero en algunos de ellos es más decisivo que en otros. Esto depende en gran manera del grado de especialización que hayan alcanzado en el curso de su evolución. Si han puesto todo su esfuerzo evolucionista en el perfeccionamiento de un particular ardid de supervivencia, no necesitan preocuparse demasiado de las complicaciones generales del mundo que les rodea.

Mientras al oso hormiguero no le falten sus hormigas, ni al oso koala sus hojas de goma, se dan por satisfechos y su vida es fácil”.

En este punto creo que parece claro que especializarse podría ser una ventaja a todos los niveles. Pero esto es cuestionable, como el propio autor plantea.

Las innumerables referencias modernas a esta primera mención son varias. Especialización, comodidad…. Tiene sus ventajas, pero no suelen ser duraderas, salvo casos excepcionales de alta especialización que pueden confirmar la regla.

“Por el contrario, los no especialistas -los oportunistas del mundo animal- no pueden permitirse el menor descanso. Nunca pueden saber de dónde les vendrá la próxima comida, y tienen que conocer los rincones, aprovechar todas las posibilidades y vigilar atentamente el paso de la suerte. Tienen que explorar y seguir explorando. Tienen que investigar y seguir comprobando. Tienen que poseer un alto grado de curiosidad.

Pero no se trata solamente de la cuestión de la comida: la propia defensa puede exigir lo mismo: los puercoespines, erizos y mofetas pueden andar de un lado a otro haciendo todo el ruido que quieran, sin temor a los enemigos; en cambio, el mamífero desarmado tiene que estar constantemente alerta. Debe conocer las señales de peligro y las rutas para escapar. Para sobrevivir, tiene que saber con todo detalle el camino de su casa.”

Hay que tener en cuenta que la evolución no adapta su entorno a uno mismo, sino que son los cambios del entorno los que ponen a prueba nuestra adaptación y supervivencia, no es nuevo.

El especialista tiene sus límites

Esto es realmente una clara propuesta de ventaja al especialista, pero analicemos junto a Desmond Morris la propuesta desde otro punto de vista.

“Mirando de este modo, puede parecer bastante absurdo no especializarse. ¿Por qué tienen que existir los mamíferos oportunistas? La respuesta es que existe un grave obstáculo en la vida del especialista. Todo va bien mientras funciona el aparato especial de supervivencia, pero si el medio experimenta un cambio importante el especialista se encuentra en un atasco.

Si se ha adelantado considerablemente a sus competidores, el animal se habrá visto obligado a realizar cambios esenciales en su estructura genética, y no podrá volver atrás con la necesaria rapidez cuando se produzca la catástrofe. Si desapareciesen los bosques de árboles de la goma, el koala perecería. Si un animal carnicero de fuertes dientes lograse masticas las púas del puercoespín, éste se convertiría en presa fácil. El oportunista tendrá siempre una vida dura, pero podrá adaptarse rápidamente a cualquier cambio súbito del medio. (…).

La neofilia, el espíritu joven y explorador

Este apartado creo que es bastante ilustrativo sobre las ventajas de la exploración y la apertura de ideas y nuevos entornos frente al aislamiento en nuestra zona de confort que conllevaría la especialización.

La cómoda adaptación a una circunstancia podría ser sorpresivamente inestable y cambiante, como lo es hoy (y como siempre lo ha sido) ante el profundo y constante cambio en las nuevas costumbres, el consumo, el trabajo… y cómo enfocar una estrategia oportunista frente al empleo. Empleo de hoy no garantiza el empleo de mañana.

“Entre todos los animales no especializados, los monos son quizá los más oportunistas. Como grupo, se han especializado en la no especialización. (…) Esta es, precisamente, otra faceta de su evolución neoténica (la conservación del estado juvenil en el organismo adulto).

Todos los jóvenes monos son curiosos, pero el impulso de su curiosidad tiende a menguar al convertirse en adultos. En nosotros, la curiosidad infantil se fortalece y se extiende a nuestros años maduros.

Nunca dejamos de investigar. Nunca pensamos que sabemos lo bastante para ir tirando. Cada respuesta nos lleva a otra pregunta. Este ha sido el más grande ardid de supervivencia de nuestra especie.

La tendencia a sentirse atraído por la novedad ha sido llamada neofilia (amor a lo nuevo), en contraste con la neofobia (miedo a lo nuevo). Todo lo desconocido es, en potencia, peligroso.

(…)

El impulso neofílico nos obliga a seguir adelante y mantiene nuestro interés hasta que el conocimiento da origen al desdén; entretanto, ganamos una experiencia valiosa, que podemos guardar para utilizarla posteriormente, cuando nos haga falta. (…)

Mantener el espíritu joven y explorar a una edad adulta (neofilia) es una garantía de adaptabilidad. Pensemos en la búsqueda de empleo para los profesionales senior. Los que no están dispuestos a explorar y aprender, pueden darse de brices con una cruda realidad: no encuentran su sitio.

Los adultos son los que tratan de limitar la exploración y los que están derrochando la comodidad del conservadurismo (…). Afortunadamente para la especie, hay siempre bastantes adultos que conservan su inventiva y su curiosidad juveniles y que hacen que las poblaciones puedan crecer y progresar.”

La necesidad de explorar, aprender, cambiar frente a la tranquilidad, la especialización o la zona de confort. Conceptos que la antropología y el estudio del comportamiento animal pueden ayudarnos a volver a nuestro origen animal, al instinto de supervivencia. A adaptarnos a la vida sin cometer el error de que la vida se adapte a nosotros. Porque no lo hará.

Ya sabes, hacer lo que nos gusta y lo que sabemos hacer es una forma de enfocar el mundo del empleo, pero cruza estas variables con la oportunidad, lo que puede garantizar que lo que hacemos sea útil a los demás. Plantéate cómo enfocar esta reflexión con la formación, verás que tiene sentido.

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