Cuando nadie me ve

reflexiones

Cuando nadie me ve hago cosas que alguno se sorprendería. Porque todas las personas tenemos derecho a una zona privada, personal, propia y segura.

Cuando nadie me ve soy yo mismo, sin complejos, sin cortes, sin ataduras.

Sentirme seguro de lo hecho y lo dicho, feliz, orgulloso. Valoro entonces los éxitos de mi vida, y pensar en ellos porque cada uno somos igual o mejor que lo que mejor que hayamos hecho en nuestra vida.

Cuando nadie me ve puedo llorar o reír, sentirme débil, o sentirme fuerte.

Estar deprimido, tener miedo, sentir el peso del fracaso y de las decisiones equivocadas.

Cuando nadie me ve reviso mi conciencia, y suele estar tranquila. Y si no lo está intento resolver el problema cuanto antes.

Porque dormir con la conciencia tranquila es una bendición que mejora el descanso y la salud.

Cuando nadie me ve convivo con lo mejor y peor de mí, albergo admiración por muchos. Los buenos, los sinceros, los amigos, los que me quieren.

Y repudio a otros muchos. Los aprovechados, los que traicionan la confianza, los vendedores de humo, los mentirosos.

Pero a veces, cuando me ven, intento ser el mismo que cuando nadie me ve.

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