Miedo a hablar en público (2): los síntomas

miedo

Seguimos con el miedo a hablar en público, algo muy importante para tu marca personal.

Los síntomas del miedo a hablar en público

A estas alturas seguro que habrás sufrido una buena lista de situaciones vividas con el miedo a hablar en público como reacción habitual. (Yo las he experimentado casi todas, aunque seguro que me quedan algunas por experimentar).

Habrás sentido sus efectos y habrás notado cuál es la reacción de tu cuerpo, que se puede manifestar de muy diversas formas, aunque su origen siempre se halla en el sistema nervioso. Y esto no es bueno para el efecto de tu marca personal en los demás.

El sistema nervioso, llamado simpático, comienza en la médula espinal y viaja hacia una gran variedad de áreas del cuerpo. Su función es preparar al cuerpo para realizar actividades motoras y su actuación tiene los siguientes efectos:

  • Dilata las pupilas, abre los párpados y expande los vasos sanguíneos, lo que provoca también enrojecimiento facial.
  • Aumenta el ritmo cardíaco por la segregación de adrenalina.
  • Abre los tubos bronquiales de los pulmones alternado la respiración para hiperventilar el sistema respiratorio.
  • Inhibe las secreciones en el sistema digestivo, generando el hormigueo característico en el estómago.
  • Provoca una repentina sudoración en las palmas de las manos.

¿Hay alguna de estas reacciones que no hayas experimentado?

miedo hablar en públicoYo no lo puedo negar. La primera vez que me enfrenté a un auditorio, me compré unos pantalones de vestir anchos para que no se percibiera mi temblor en las piernas. No pasó nada, fue una experiencia muy buena y nunca más me los volví a poner.

Así, las reacciones del cuerpo en forma de respuesta ante estas situaciones crean en nosotros una suerte de movimientos que conforman el cuadro de síntomas no verbales del miedo:

  • Movimiento excesivo del cuerpo, tanto en desplazamientos como en gestos.
  • Voz temblorosa, vinculado a los fallos funcionales del sistema respiratorio.
  • Rascarse la nariz, tocarse el pelo, taparse la boca, doblarlos papeles como actos reflejos ante la falta de control de músculos.
  • Evitar el contacto visual, buscar “puntos vacíos” o mirar sólo la proyección, la pizarra o al suelo.
  • Golpear la mesa con los dedos repetidamente, el bolígrafo o cualquier objeto que se encuentre a tu alcance.
  • Fallos de memoria, y recursos verbales inconscientes para cubrirlos, “eee…” “mmm…

¿Y por qué no cambias tu forma de valorar la situación?

Ante toda situación que habitualmente nos pueda generar miedo a hablar en público o estrés debemos analizar por adelantado cuál es la realidad a la que me voy a enfrentar. Tu marca personal depende mucho de esa capacidad para comunicar con seguridad.

Para ello me hago una serie de preguntas que eviten las valoraciones subjetivas de la situación:

  • ¿Hay algo que responda realmente mi pensamiento miedoso?
  • Si hay algo que apoya este pensamiento ¿podría transformarlo en otro tipo de pensamiento positivo?
  • ¿Estoy seguro de que alguno de mis temores se van a cumplir?
  • Si me apoya una mala experiencia vivida ¿Qué probabilidad tiene de volver a repetirse ahora?
  • En esa experiencia ¿pensaba que una situación negativa se iba a producir y no se produjo?

Si te planteas estas cuestiones es muy fácil que poco a poco vayas concluyendo que en la práctica totalidad de casos los pensamientos que te generan miedo a hablar en público son infundados.

Desde luego que vas a tener que cumplir una serie de recomendaciones antes de acometer un acto de comunicación, sea cual sea su forma y lugar, pero éstas son más fáciles de practicar si superamos nuestra visión subjetiva del miedo.

Debes tener en cuenta que la posibilidad de que otros perciban que estás en un estado de ansiedad será entonces muy baja, y en cualquier caso no debe suponer un problema para que valoren positivamente tu dedicación y lo interesante de tu mensaje. Las personas que tendrás delante están de tu lado; quieren aprender contigo.

Repite este ejercicio de reflexión para analizar la situación cada vez que experimentes pensamientos ansiosos ante una intervención en público del tipo que sea. Puedes utilizar incluso lápiz y papel para anotar las respuestas a las preguntas anteriormente planteadas. Con el tiempo comprobarás cómo eres capaz de sustituir tus pensamientos catastróficos y cambiar de perspectiva.

 Capítulo anterior: Miedo a hablar en público (1): conocerlo

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