Generar confianza

confiar en los demás

 

Después de muchos años explorando las relaciones personales, aprendiendo, leyendo y observando a los demás surge una palabra mágica. Esa chispa que genera una conexión especial entre dos personas, ese instante clave por el que alguien se decide a emprender una relación contigo: la confianza.

Generar confianza es la clave, es la única forma de superar la barrera de la incertidumbre y el desconocimiento sobre ti, para conseguir tus metas, para que te crean.

estrategia personalLeí hace poco una definición tal vez poco académica pero muy rotunda, y que se acerca mucho a lo que voy a intentar expresar en adelante: “una perspectiva de relación futura”. Es decir, contigo sí, vamos… me inspiras confianza.

Evidentemente la confianza la generas a través de la relación y la comunicación. Hay algo en los gestos, en las palabras, que inspira en los demás una conexión, una colaboración, que reduce la incertidumbre y que aporta luz a tu valor para abrir las puertas de una relación.

Para generar confianza como parte de tu estrategia tanto en la búsqueda de empleo como en la promoción profesional o en el emprendimiento, el mejor recurso conocido se integra irremediablemente en el proceso de creación y desarrollo de tu marca personal, en tu proyecto de branding personal.

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La generación de la confianza reside en:

  • La sinceridad en tus palabras y opiniones, la veracidad del contenido.
  • La transparencia en tu actividad, que sea y se conozca lo que haces.
  • La coherencia entre tus palabras y acciones, entre lo que se espera de mí y lo hago.
  • Una actitud positiva, que denota seguridad y pro actividad, ganas de hacer y de vencer.
  • La imagen, lo que proyectas de ti.
  • Prestigio, lo que has logrado por méritos.
  • Reputación, la opinión positiva que los demás tengan de ti.

Y para buscar el apoyo de los demás en tu persona, tus ideas o tus proyectos, podemos establecer tres niveles de confianza para comprender el efecto que podemos producir en los demás:

  • Lo que eres, lo que te representa: tus valores y fortalezas.
  • Lo que puedes demostrar: tus logros, tus recursos tangibles, tu prestigio.
  • La validación de los demás: las referencias y comentarios positivos.

1. Lo que te representa; tus valores y fortalezas

Ya te has hecho un proceso de autoconocimiento, tienes que haber reconstruido tu perfil personal y profesional. Lo que eres y lo que piensas o crees.

Lo que sabes y dices de ti pero no puedes demostrar puede ser un recurso convincente (pasión por tu trabajo, responsabilidad, compromiso), pero posiblemente tardarás en convencer así. Son los puntos a los que suele recurrir la mayoría.

No siempre el efecto causado en los demás será positivo porque depende de la buena fe de las personas, y sobre todo estos aspectos configuran un perfil muy común y repetitivo: cuando intentamos convencer sobre intangibles todos parecemos iguales, incluso queriendo ser diferentes.

Apelar a tu compromiso, tu responsabilidad u otras cualidades, a priori, no es lo más convincente. Su efecto dependerá en gran medida de tu forma de expresarlo, de tu comunicación verbal y no verbal, pero al fin y al cabo no es posible comprobarlo en un breve plazo sin una oportunidad, y esa oportunidad posiblemente no llegue si alberga cierta incertidumbre.

2. Lo que puedes demostrar

Lo que puedes justificar ya es otro nivel. No recurres a la necesidad de la fe de tu interlocutor, sino que tienes certificación.

No solo deben ser argumentos como la experiencia o la formación, sino el cumplimiento de objetivos, metas alcanzadas, el prestigio entendido como logros conseguidos por ti mismo.

Es tu prestigio, tu expediente formativo, tu trayectoria profesional, tu portfolio de trabajos, tus objetivos logrados, son aspectos fácilmente demostrables y posibles de contrastar, por lo que son generadores de confianza en mayor medida.

3. La validación de los demás

Los comentarios positivos, cartas de recomendación, intermediaciones o las validaciones y recomendaciones son quizá la fuente definitiva para la generación de confianza.

También las referencias sobre ti de terceros que certifiquen tus afirmaciones y generen de ti una opinión positiva. Siempre tendrá más valor diez segundos del respaldo de un tercero que diez minutos en tu argumentación. Es la ya referida reputación.

Pero ¿cómo lo dosifico? Piensa en lo importante, lo relevante para cada situación. Todo lo es realmente, debes darte a conocer y comunicar buscando un equilibrio entre los tres niveles, pero desde luego, y por ese orden, de menos a más, sería lo más convincente.

Busca factores de cada uno de los tres niveles y mantenlos preparados para cada ocasión.

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Extracto del libro El Reto: estrategia personal para tiempos de incertidumbre.

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