El jefe bipolar: Hoy te quiero, mañana te odio

jefe bipolar

El jefe tóxico en su lucha interna

Si estás siguiendo conmigo los análisis y actitudes y consecuencias del liderazgo negativo (el jefe tóxico es su personificación) es posible que te des cuenta que tu jefe mantiene una lucha interna entre lo que hace y lo que debería hacer, entre lo correcto y lo necesario, entre la realidad y su realidad. Puede que tengas un jefe bipolar y no lo sabes.

A ratos es consciente de que sus prácticas no son éticas, pero su mente gira rápido hacia la autojustificación (lo hago porque no me queda otro remedio…). Luego como si nada hubiera pasado, hasta se pone meloso.

Estas subidas y bajadas, sumadas a la percepción de inutilidad de sus empleados y a su complejo de incomprensión, provoca estallidos emocionales muchas veces incontrolables. Pero ¿por qué?

Es un acomplejado

Porque el jefe tóxico es un acomplejado, tiene miedo a mostrar debilidad y puede recurrir incluso a episodios de violencia incontrolada; patadas a la puerta, golpes en la mesa, palabras malsonantes, gritos… a veces sin motivo, solo para que se sepa quién manda. Muestra su frustración y reafirma su poder, ya que nadie osará contestarle. Es el jefe.

Luego se sentirá culpable (puede que lo haga o puede que no) pero en cuanto baja el ritmo de trabajo y detecta cierto relajamiento recurrirá de nuevo a la tensión como factor de empuje. No es algo constante, pero es cíclico y repetitivo. Y agotador.

Hoy te quiere y mañana te odio. Pasado eres su mejor activo, al otro no te aguanta.

El trastorno bipolar, en serio

El trastorno bipolar es una enfermedad cerebral, así que debemos extremar el cuidado con la forma en la que denominamos los altibajos de comportamiento e incluso, con el juicio que hagamos de ellos.

Una definición clínica sobre el trastorno bipolar nos ayuda a centrar este análisis: “Es una enfermedad cerebral en la que se produce una alteración de los mecanismos bioquímicos que regulan las emociones y el humor”.

El que lo padece sufre cambios de estado de ánimo superiores a cualquier persona normal y, a priori, no es difícil de detectar. Muchos quizá lo seamos sin saberlo.

Estos cambios afectan al sueño, al nivel de energía y la capacidad de pensar con claridad y, como podrás predecir, deriva en comportamientos similares a los que estamos analizando de algunos jefes, más de los que sería aceptable.

Sin llegar hasta el sentido patológico de la palabra, la bipolaridad, como solemos llamarla de forma coloquial, está presente en muchas personas, hasta dos de cada cien según algunos estudios, y la mayoría de ellas ni siquiera saben que lo padecen. Afecta seriamente a la salud de quien lo padece y de las personas que la rodean, y precisa de ayuda médica o psicológica a través de fármacos y terapias.

El jefe bipolar y su actitud

La persona que sufre trastorno bipolar actúa de manera desinhibida e incontrolada, duerme poco y le falta descanso. También habla rápido, mezcla diferentes temas en una conversación y por supuesto pierde el contacto con la realidad, por lo que destila delirios de grandeza. Para terminar, alcanza su bienestar en los momentos de creatividad y en los subidones de autoestima. ¿Te suena? Si tu jefe da positivo en estos síntomas, puedes empezar a preocuparte.

Sobre los orígenes de la bipolaridad los expertos médicos coinciden en señalar la causa genética agudizada por una serie de motivos a los que también se suman la actividad física y mental:

  • Mentes con alta exigencia de rendimiento propio y hacia los demás.
  • Incertidumbre, imprevistos de forma continuada.
  • Obsesionadas por el control de todo lo que ocurre en su entorno cercano.
  • Personas excesivamente creativas.
  • Fatiga, falta de cansancio mental, déficit de sueño.

Ahora entenderás por qué, más allá de la típica referencia a la bipolaridad del jefe, es tan importante conocerla para identificarla en un jefe tóxico. Los síntomas, por el momento, evidencian que no andamos muy lejos de vincular el trastorno bipolar con el liderazgo negativo. Analiza y verás.

Las 2 caras del jefe bipolar

El jefe bipolar tiene dos caras y suele tener cambios bruscos de personalidad, algo que he aprendido en mi vida profesional y que tú ya sabes. Esa actitud puede ser hasta comprensible; la presión desde arriba, los competidores, los clientes, los cambios del mercado, los resultados… pero otra cosa es que ese trastorno se convierta en el pan nuestro de cada día. Se comporta como el Dr. Jekyll y Mr. Hyde, con una peligrosa dualidad imposible de predecir incluso para él y de imprevisibles consecuencias para sus subordinados.

Me comentaba Luis (en las muchas entrevistas llevadas a cabo para la publicación del libro SOS Tengo Un Jefe Tóxico) que su jefe no era bipolar, sino tripolar. “unos días te lleva fruta o te da una sorpresa el día de tu cumpleaños. Al día siguiente te pondrá a parir entre tus compañeros aprovechando tu ausencia. Al tercer día te hará culpable de cualquier cosa que haya ocurrido, aunque no tenga nada que ver contigo. Para que te sientas mal, inferior, para que veas tu puesto peligrar. Al cuarto volverá a empezar la ronda como si nada hubiera ocurrido”.

Por último, los dictámenes psiquiátricos afirman que la falta de control emocional y la ausencia de empatía pueden degenerar en violencia. Y no lo he dicho yo. Pero del jefe psicópata mejor hablamos otro día (y lo haremos partiendo de expertos que ya han abordado este delicado tema).

Más sobre el Jefe Tóxico en el libro SOS tengo Un Jefe Tóxico. Aquí prólogo y aquí Amazon.

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