La voz: arma de comunicación masiva.

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La voz dice mucho de nosotros

No sabes lo que tienes hasta que no la conoces. La llevas contigo desde el instante en que naciste, pero conoces muy poco de ella. Y no sabes a dónde te puede llevar hasta que no la pones en juego: es la voz.

La voz dice mucho de nuestro mensaje, pero sobre todo de nosotros. Y si aprendes a utilizarla, a moldearla, y a aplicarla convenientemente, se puede convertir en una tremenda herramienta de persuasión, y aumentar exponencialmente tu poder de convicción.

La comunicación no verbal

De todos es bien sabido el demoledor dato que nos indica que la palabra, el mensaje en sí, tan sólo representa una pequeña parte de la potencialidad de comunicación de un mensaje. El resto es la comunicación no verbal. ¿Has reflexionado sobre ello?

La comunicación no verbal es objeto permanente de análisis, y su estudia llega hasta ámbitos policiales y judiciales (Lie to me). Tiene tres campos de análisis, que son; lo kinésico, lo proxémico y lo paralingüístico.

  • El primero, la kinesia, analiza las sutiles señales de comunicación que emitimos a través de la postura corporal, los gestos, la mirada, y la sonrisa. Ahí es nada. ¡Qué bonito aprender a identificar y observar estos mensajes a veces inconscientes, otras manipulados, pero casi siempre subliminales! Puro arte.
  • En segundo lugar, está la proxemia. La cercanía, la proximidad, el espacio social. La dificultad que tienen muchas personas de aceptar una invasión de su espacio íntimo. Y la posibilidad de entorpecer una relación al traspasar estas zonas de recepción. Seguro que conoces a alguien que habla dándote golpecitos. Suele resultar bastante molesto e intrusivo.
  • Y, en tercer lugar, el paralingüismo, que es el campo que ahora nos interesa profundizar. Se ocupa de lo paraverbal, del paralenguaje.

El paralingüismo

El paralingüismo es un ámbito de análisis de la parte no verbal de la comunicación, y estudia la forma sonora que acompaña a nuestra comunicación. Sus 4 elementos principales a tener en cuenta, son:

  1. La dicción
  2. El tono
  3. El volumen
  4. El ritmo

1. La dicción

La primera, la dicción, hace referencia a la correcta pronunciación de las palabras (prueba con Tres Tristes Tigres comen Trigo en un trigal o con Pamplona con la boca llena).

La buena pronunciación también tiene en la acentuación, el respeto a las pausas, y la correcta verbalidad de los signos de puntuación.

Un buen recurso para trabajar la dicción es detectar las palabras, sílabas, diptongos, con las que tenemos dificultades (gratuito, tres, gasolinera) y pronunciarlas a golpes de voz, despacito y silábicamente.

2. El volumen

La segunda es el volumen. El volumen elevado, puede ser señal de autoridad y dominio. Y puede reflejar agresividad. Por el contrario, el volumen bajo se asocia a personas introvertidas.

Así que modula el volumen de tu voz, hacia el término medio. Si no sabes encontrarlo, pregunta a tus personas de confianza, que para eso están.

3. El tono

Después está el tono. El tono viene a ser un reflejo emocional, y dice mucho de tu estado de ánimo. El exceso de emocionalidad puede ahogar la voz y, el tono se hace más agudo. Prueba a hablar emocionado, con un nudo en la garganta. Es mejor esperar a estar en un estado emocional controlado que dejar escapar la voz entre sollozos.

Los tonos graves son más elegantes al oído que los muy graves. Así que buscar el tono grave es un buen recurso que transmitirá cierta seriedad y calidez al mensaje. Pero deberás aprender a darle una fluidez adecuada para evitar un exceso de seriedad, y por lo tanto de monotonía.

4. El ritmo

Así que para evitar esto está el ritmo, que determina la fluidez la fluidez verbal con la que se expresa una persona.

Y es ésta una de las claves de la comunicación, el manejo del ritmo. Porque ritmos hay muchos y sin embargo requiere mucha habilidad conocimiento del lenguaje, y dominio del mensaje, el uso de una combinación de ritmos adecuada.

El abuso del ritmo lento puede generar rechazo, y transmite aburrimiento y monotonía, y el exceso en la aplicación de un ritmo rápido puede evitar la concentración sobre nuestra idea clave, y llega a resultar estresante.

Así que la adecuación del ritmo para cada fase de la conversación o la exposición es primordial para la persuasión la seducción. Saber aplicar un ritmo rápido en determinadas fases del proceso, combinándolo con un ritmo más lento que enfatice puntos más delicados o complejos de aprender.

La voz como elemento de conexión

Así pues, la voz, conocida, trabajada, modulada y adecuadamente expuesta supone un arma tremenda para ayudar a conectar el mensaje con la audiencia o el interlocutor. Es una herramienta perfecta de persuasión, comunicación, y de convicción masiva.

La mala noticia es que ahora que lo sabemos debemos tenerlo en cuenta y trabajarla.

La buena es que podemos aprender rápido es cuestión de conocer nuestra voz y practicarla un poquito.

Voces que me gustan

¿Voces que me gustan? Aquí van mis preferidas:

  1. Ramón Langa (actor, único. Voz de Brice Willis, Kevin Costner.. ).
  2. Pablo Adán (no soy yo, es muy bueno)
  3. José Ángel Abad (periodista, corresponsal A3 en USA, un maestro).
  4. Bruce Springsteen (rockero, crooner, su voz me inspira).

Algo más: Cae el mito de la comunicación no verbal.

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