Siempre hay algo que celebrar (aunque sea poco)

celebrar

Realmente no sé bien qué tenemos que celebrar, y no me refiero a que no haya motivos. Es cierto que hay que ser positivos, que eso vende mucho. Pero mirar a la realidad de frente no viene mal de vez en cuando.

Llámame ya negativo si quieres, pero no es esa la idea de este post. Lee si te apetece y luego juzga.

¿Estamos vivos?

Sí desde luego. De momento han quedado atrás más de 50 mil personas en España y 1,7 millones en el mundo ¿Somos conscientes de estas cifras?

Lo peor es que no hay un horizonte claro para 2021. Sí, la vacuna. Pero ya veremos qué tipo de control llevamos con la pandemia, entre mutaciones, y en qué medida las cifras van a estar controladas, o no. ¿nos vacunaremos todos antes de la tercera ola?

Pero bueno ¡celebremos los que estamos vivos! Y, sobre todo, mantengamos máxima prudencia hasta… puede que ya de por vida. Cuidemos de nuestros mayores, nuestros pequeños, y nuestros amigos. Cero concesiones al riesgo.

¡Enhorabuena si está leyendo entonces este post! Y recuerdos y condolencias a los que se han quedado en el camino.

¿Mantengo mi negocio vivo?

También es un buen motivo, ¡claro que sí! Porque cerca del 10% de las empresas no serán viables en España en 2021, y más de 150.000 comercios en peligro de liquidación. Vaya datos.

Es cierto que muchos han sabido adaptarse o aprovechar las ventanas de oportunidad no sólo ya de la crisis en sí, sino de la adaptación a los cambios de hábitos. Digitalización, valores, diferenciación.

Nada muy nuevo, nada demasiado específico. Si ya era necesario antes, ahora ya es urgente.

¡Es una buena noticia, no dejes de estar atento! Y toda mi solidaridad con los comercios afectados, cerrados, sus trabajadores y familias.

¿Los gobiernos velan por nosotros?

Tarde y mal, desde luego. Ayudas prometidas que no han llegado, un rescate a última hora a la hostelería que no soluciona problemas. Trasladar impuestos, pero seguir pagando ante cierre de negocios por obligación. Total, iban a ser 8 o 10 casos, y era como un resfriado.

He leído que el arzobispo de Valencia anuncia que la iglesia venderá patrimonio para ayudar a los más pobres. Seguro que los políticos toman ejemplo (no te rías, que va en serio… bueno sí, ríete por no llorar).

Pero todo esto no es relevante, porque el problema es si queremos monarquía o república o el control político de la justicia. Vamos, no me jodas. Aquí artículo de Gari Durán de hoy, inspirador.

Y mientras tú: Obedece, calla y cumple.

¿Y yo qué puedo hacer?

No nos dejan mucho margen, ni ellos ni la situación. Parece que volvemos al pasado, al sálvese quien pueda. Porque la solidaridad tiene un límite, mi propia supervivencia, la de los míos.

Hay que saber leer, más bien intuir, qué va a pasar en 2021, realmente nadie lo sabe. Nadie.

Así que prepara escenarios, el bueno, el mismo, y el malo. Trabaja estas perspectivas pensando en ti. Pero ¿y si los empresarios y pymes hacen lo mismo? Puf, prefiero no pensarlo.

¡Pero muévete! Nada pero que quedarse inmovilizado por el miedo o la incertidumbre. En todo caso prepara un Nuevo Plan; sí, otro, los que hagan falta.

¿Y la marca personal? ¿Y el marketing?

Bueno, algo conté ya en el artículo de Marketing en la era Covid estar preparados, asumir la incertidumbre, no dejar de comunicar, de buscar oportunidades, de ser mejor.

Y prepararte para un trabajo discontinuo, irregular, por proyectos. Freelance como nunca.

Lee los mejores manuales que te pueden ayudar a hacerlo, de Guillem Recolons,

Analiza, piensa, actúa. Comunica, genera valor.

Pero bueno ¿tan mal pinta la cosa para 2021?

No quiero hablar, que luego me llaman agorero. Cada uno tendrá su futuro más o menos claro.

Para los que pinta verde, perfecto. Para los que pinta blanco, atención, no te confíes. Y si pinta negro prepara una buena estrategia de supervivencia.

Yo ya tuve una visión durante el primer confinamiento. Tuvo que abducirme Krizn, del planeta Kiartk para darme cuenta de que esto no puede seguir así. Que ya no es una cuestión sólo de economía, sino de concepto de la sociedad que queremos ¿o la que necesitamos?

¡Ah, y alimenta tu espíritu crítico!

Porque no son tiempos de tragar, de comulgar con ruedas de molino, de agachar el lomo. Porque son tiempos de reconstrucción social, y sobre todo mental. Es tiempo más de personas que de instituciones, más de actores que de espectadores. Esa gente a la que se apelan y de la que luego se olvidan.

Y en todo caso, si te animas, bienvenido a la disidencia, donde estamos los que no nos lo tragamos todo.

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